Discurso de Glòria Pérez-Salmerón en el Congreso Mundial de Bibliotecas e Información

Este es el discurso inaugural de la Presidenta de la IFLA, Glòria Pérez-Salmerón, en el Congreso Mundial de Bibliotecas e Información, de Kuala Lumpur.



Welcome! Bienvenue! ¡Bienvenidos! Wilkommen! Dobro Pozhalovat’! ‘Ahlaan bik! Huanying!

Y, por supuesto, selamat datang!

Bienvenidos a Kuala Lumpur, al Congreso Mundial de Bibliotecas e Información. Puedo ver que el mundo ha acudido aquí, a Kuala Lumpur ¡Qué multitud! Y qué gran ciudad para sentirse como en casa, ya que he aprendido que la palabra “Kuala” significa confluencia y que aquí no sólo estamos para asistir a un congreso.

Estamos aquí para una confluencia, una convergencia, una unión de experiencias, ideas e inspiración. Nada de esto sería posible sin nuestros anfitriones. Quisiera dar las gracias:

Al Ministerio de Turismo, Arte y Cultura de Malasia.

Un agradecimiento especial al honorable Mohamad din Ketapi, Ministro de Turismo, Arte y Cultura.

A Tan Sri Dato’ Sri Ali Hamsa, Secretario General del Gobierno de Malasia.

A las autoridades de la ciudad de Kuala Lumpur y a su alcalde, Tan Sri Haji Mohd Amin Nordin bin Abdul Aziz.

A la Biblioteca Nacional de Malasia.

A Dato’ Nafisah Ahmad, Directora General de la Biblioteca Nacional de Malasia, Presidenta de nuestro Comité Nacional y Presidenta de la Asociación de Bibliotecarios de Malasia.

A nuestro Comité Nacional. Habéis aceptado una importante tarea y la habéis cumplido, habéis logrado que este evento tenga lugar. De nuevo, me gustaría dar las gracias a Dato’ Nafisah Ahmad, por su trabajo y el de sus colegas.

A Malasia y a sus once mil quinientos bibliotecarios. En los boletines informativos de nuestro WLIC hemos visto grandes ejemplos de los que sus instituciones están haciendo.

Muchos de los que estamos en esta sala tendremos la oportunidad de ver todo esto con nuestros propios ojos durante la próxima semana. También quiero agradecer a todos los que han preparado un gran programa como éste. A los responsables y miembros de nuestros comités permanentes y grupos de interés especial. A los presidentes de nuestras divisiones y a otros miembros de la junta y, por supuesto, al personal y al Secretario General de la IFLA.

Ya he dado las gracias al Comité Nacional pero quiero agradecerles en concreto que hayan elegido el lema del congreso “Transformar las Bibliotecas, Transformar las Sociedades”, que es un mensaje positivo, dinámico, fortalecedor y cercano a mi propio lema – Las bibliotecas como motores del cambio.

Por supuesto, existen muchos grandes ejemplos de lo que ya está sucediendo, en las comunidades y a nivel humano. A las poblaciones vulnerables se les da nueva confianza y se ayuda a las personas desempleadas a encontrar un nuevo trabajo, a los estudiantes a hacer los deberes y a finalizar sus cursos, a las madres a obtener la información sanitaria que necesitan para cuidar a sus familias y a los agricultores a conocer las últimas técnicas.

Entre los nuevos ejemplos, estamos recibiendo Historias para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en el Mapa de la IFLA de las Bibliotecas del Mundo. Y las bibliotecas también están cambiando las políticas y la situación de la sociedad.

Me he sentido muy orgullosa de ver el trabajo de #BibliotecariosAlSenado. Con el apoyo de la IFLA, iniciaron una campaña para la reforma de los derechos de autor. Han sido inteligentes, han ganado nuevos amigos y han conseguido un mayor conocimiento y apoyo para las bibliotecas. Han logrado cambios pero la reforma de los derechos de autor no es suficiente y, al llegar un nuevo gobierno, inmediatamente se comprometieron a configurar la agenda de los nuevos ministerios. Su energía se ha propagado a otros países de América Latina. Es el comienzo de un movimiento y estoy muy orgullosa de ellos ya que son una prueba de lo que las bibliotecas pueden hacer.

Pero existe otro mensaje importante en el lema de este congreso, uno actual que discutiré en mi sesión de la Presidenta y en otros momentos durante este congreso, y es que para que la transformación se produzca tenemos que transformarnos nosotros mismos. El cambio interno debe ir acompañado del cambio en nuestro entorno más amplio.

No podemos cruzarnos de brazos y relajarnos.

Muchos de nosotros procedemos de países donde la biblioteca en el edificio más grandioso de la ciudad, donde el lugar de las bibliotecas en la sociedad parece tan sólido como los ladrillos y piedras con los que están hechas. Permanente e inamovible.

Han existido amenazas de desastres y todavía existen, como han demostrado los trágicos ejemplos de las bibliotecas del Caribe tras el Huracán Irma o la Biblioteca Universitaria de Mosul. Y, por supuesto, debemos responder, reconstruir y reanimar.

Incluso el auge de Internet ha mostrado que no podemos confiar sólo en lo físico. Existen nuevas formas de prestar servicio y acceso a la información, nuevas competencias para la atención de la gente, nuevas relaciones y nuevas divisiones.

Podemos ser la base de nuestras ciudades y pueblos pero esto ya no significa necesariamente que seamos la base de nuestras comunidades. Debemos encontrarnos y situarnos en el centro de las cosas. Ser esenciales para nuestros usuarios, más esenciales que nunca antes, y cumplir con los objetivos de desarrollo porque una sociedad transformada necesita bibliotecas transformadas. No podemos limitarnos a hacer sólo lo mínimo para sobrevivir

No podemos estar satisfechos con el cambio gradual, pataleando lo justo para mantenernos a flote. Debemos patalear más fuerte, saltar más alto y correr hacia adelante. Lo que no quiere decir que será fácil. Tenemos nuestros hábitos, peculiaridades y verdades o, al menos, nuestros truismos, pero no podemos ser pasivos, quejándonos en lugar de actuar. Tenemos que luchar contra el fatalismo, aceptar y difundir nuestro optimismo, nuestra confianza y nuestro mensaje. Y podemos hacerlo porque el cambio ya está entre nosotros.

Sois vosotros, lo se porque lo veo, porque lo siento en las reuniones y congresos, en las discusiones y debates.

En todas las reuniones sobre la Visión en las que he participado, cuando estoy aquí frente a vosotros, in situ u online. Al venir al WLIC o seguir nuestras transmisiones en vivo, se están uniendo a esta transformación y, a su vez, serán agentes del cambio en sus comunidades.

Por lo tanto, es verdad, las sociedades transformadas necesitan que las bibliotecas se transformen, aunque me gusta más el orden propuesto por nuestros anfitriones este año: Transformar las bibliotecas. Transformar las sociedades.

Somos motores del cambio y estamos preparados para acelerar el ritmo. Es nuestro deber y nuestra oportunidad, ya que las sociedades son mejores, más justas, más fuertes y más diversas gracias a las bibliotecas.

Quisiera invitarles a la reunión de la Presidenta que se celebrará mañana, donde escucharemos a cinco Presidentes anteriores. Hablaremos sobre un motor muy importante de la transformación – el cambio de mentalidad. Para mí será un honor compartir el espacio con cinco personas cuyas ideas me han inspirado y han propulsado mi motor para el cambio.

Por supuesto, la IFLA está experimentando su propia transformación y todos vosotros formáis parte de ella porque el éxito de una organización – de una profesión – depende de que se vea a sí misma como un todo, haciendo que cada persona individual y cada voz cuenten, utilizando la suma de sus ideas y convirtiéndolas en acciones para alcanzar objetivos comunes y aprovechando el talento, la experiencia y la diversidad de su Junta de Gobierno. Por favor, levantaos.

Pero quiero resaltar en concreto la contribución de una persona que está aquí, Gerald Leitner, nuestro Secretario General por más de dos años. Él es la fuerza impulsora detrás de los esfuerzos para desarrollar una nueva arquitectura para la IFLA. Una organización más participativa e inclusiva.

Estas no son sólo bonitas palabras pronunciadas en un discurso, sino acciones reales, una trasformación real, día tras día.

Así que únanse a mí en un caluroso aplauso para recibir a Gerald Leitner.

Glòria Pérez-Salmerón
Presidenta de la IFLA

Fuente: IFLA

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