Los libros de Roald Dahl no sufrirán cambios en castellano

Alfaguara y Santillana anunciaron que las obras del escritor británico no se actualizarán con las revisiones que publicó Puffin Books en su versión inglesa.


El escritor Roald Dahl, en una imagen de archivo. (Hulton Archive/Getty Images)

Augustus Gloop, el niño de Charlie y la fábrica de chocolate que adoraba el dulce y cumplió su sueño de sumergirse en una gran piscina de chocolate, seguirá siendo un niño "gordo" en vez de "enorme" y Matilda, guste o no, optará por una lectura de Joseph Conrad y no de Jane Austen. 

La editorial Santillana, que lleva más de 40 años publicando los libros de Roald Dahl en castellano, no hará ningún cambio en las obras del escritor británico. Así lo ha asegurado este miércoles en un comunicado, en el que especifica que "hemos transmitido a sus agentes que no vamos a adaptar sus libros".

"Hemos transmitido a sus agentes que no vamos a adaptar sus libros"

La polémica llegó a principios de semana, cuando se pusieron en el punto de mira las versiones inglesas de algunas novelas de Dahl publicadas por Puffin Books con la ayuda de 'Inclusive Minds', una asociación cuya misión es “derribar barreras y desafiar los estereotipos para garantizar que todos los niños puedan acceder y disfrutar de grandes libros que sean representativos de nuestra diversa sociedad”, tal y como destacan en su página web.

En ellas, se cambiaban algunas palabras por sinónimos menos ofensivos. En Las brujas se iba un paso más allá y se añadía una frase que nunca antes existió. En un párrafo que en el original explica que las protagonistas son calvas debajo de sus pelucas, se puede leer ahora: "Hay muchas otras razones por las que las mujeres pueden usar pelucas y ciertamente no hay nada de malo en eso".

"Siempre hemos defendido la literatura infantil y juvenil, y publicado libros, sin atender ningún tipo de censura"

Comunicado de Santillana

Lectores y críticos no tardaron en poner el grito en el cielo, empezando por el mismísimo Salman Rushdie, que aseguró en su cuenta de Twitter que “Roald Dahl no era un ángel, pero esto es una censura absurda".



En el momento que estalló la polémica, Alfaguara Infantil y Juvenil, editorial que tiene los derechos en español de los libros de Roald Dahl y los publica en todo el territorio de habla hispana, especificó a La Vanguardia que no se había hecho "ningún cambio en estas ediciones" y avanzaron que próximamente se consultaría cuáles iban a ser los siguientes pasos a tomar. Hoy han ofrecido respuesta a los más inquietos y han recordado que la editorial "apostó desde el inicio por este autor" y nunca hemos dejado de hacerlo. Sus libros siempre han sido una pieza fundamental en nuestro valioso catálogo, que desde hace unos años se publica bajo el sello Loqueleo".

Y añaden: "Siempre hemos defendido la literatura infantil y juvenil, y publicado libros, sin atender ningún tipo de censura, con independencia de las modas y circunstancias del momento. Editamos libros sin complejos, atemporales, que no subestiman al lector. Nos enorgullecemos de ello porque el oficio de editor solo se puede entender desde el respeto a los lectores y autores, y desde la honradez con las historias que nos confían y decidimos publicar".

Fuente: La Vanguardia (Por: Lara Gómez Ruiz)


Comentarios

  1. Luis Manteiga Pousa16 de marzo de 2023, 19:48

    Los originales hay que respetarlos siempre, es lo que escribió el autor y no hay más que hablar, deben seguir publicandose tal cual. Otra cosa es lo que hizo Trapiello con El Quijote, adaptando el libro a un castellano actual, pero, insisto, los originales hay que respetarlos siempre. Quien quiera hacer versiones de un libro, como se hace de películas y canciones, por ejemplo, que las haga si quiere pero siempre quedando claro que son eso, versiones. Y en este tema lo que hay es censura lo que hay es una lamentable censura. Si quieren contextualizarlo en el prologo, que lo hagan, ya se hace con bastante frecuencia, pero censuras no. Estos censores/adaptadores lo que tienen que hacer ex escribir ellos sus propios libros con el lenguaje que les de la gana pero no censurar a los demás, que generalmente tienen mucho más talento que ellos.

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  2. Y, por cierto, enhorabuena a estas editoriales por no ceder ante esta censura.

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  3. Además, es un contrasentido, un absurdo, esta persecución censora, en este caso a libros infantiles, teniendo en cuenta lo que después pueden los niños ver en los programas telebasura, en internet, en los video juegos...

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