Bibliotecarios conservadores y liberales: ¿Con cuál te identificas?

Un texto de Wayne Bivens-Tatu en el blog "Academic Librarian" de la Universidad de Princenton, habla de dos tipos de bibliotecarios muy reconocibles en cualquier institución. Bibliotecarios conservadores y liberales. Este es un pequeño resumen del contenido de ese artículo.


A los Bibliotecarios conservadores no les gustan los cambios y luchan contra ellos. En las discusiones sobre el cambio tratan de ocultar los problemas con argumentos irrelevantes, razonamiento falaz, y todo lo que pueden hacer para desviar la atención de los problemas existentes y las formas de resolverlos. Los bibliotecarios conservadores no tienen metas positivas. Sus objetivos son totalmente negativos. Aunque nunca van a decir: "Me gusta el status quo y no quiero que cambie". Y les molesta ser llamado conservador.

En el otro lado, tenemos a los bibliotecarios liberales más abiertos al cambio, porque son inteligentes, amantes de la diversión y de trato fácil, No quieren el caos, pero no les importa la experimentación y el progreso gradual. Si los bibliotecarios liberales tienen algún defecto, es que tienden a discutir las cosas a la muerte. Son de mente abierta y tal vez un poco, o mejor dicho demasiado idealistas.


No hay nada bueno o malo en los bibliotecarios conservadores o liberales. No es que unos sean mejor que los otros. Las bibliotecas necesitan tanto a un tipo como a otro. Necesitan reaccionarios que se oponen a todo cambio y visionarios que pueden imaginar un futuro mejor y cómo podemos alcanzarlo. Ambos son igual de buenos.

Fuente: Universo Abierto

Comentarios

  1. Ojo,no nos comamos el sonsonete del"cambio",porque ya vemos a dónde nos ha traído. No hay nada más traicionero que un cambio mentiroso e inexistente.

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  2. Aquí se da una visión extremadamente negativa de los "conservadores" y extremadamente positiva de los "liberales".

    El problema es que no todo proyecto nuevo es bueno. Ha habido proyectos que yo los he aplaudido y proyectos con los que he sido muy crítico porque ne parecían pésimamente planteados. Y ante esas críticas, mi jefa de entonces saltó rápidamente con el sonsonete de la "resistencia al cambio" para no entrar a argumentar sobre lo que yo decía.

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