¿Cómo podemos combatir a los insectos que dañan los libros sin morir envenenados?

Cualquier insecto que entra a la biblioteca se convierte en algo molesto para el bibliotecario ya sea que se alimente de los libros, los utilice como refugio o para reproducirse.

Por: Lic. Mónica Elisabet Medina (*)



Desde hace milenios, los hombres vienen utilizando sustancias para luchar contra los insectos. Estas sustancias son conocidas como insecticidas de primera generación, un grupo que comprende cenizas, compuestos amoniacales, tabaco molido, compuestos de mercurio, plomo y zinc que hoy en día se utilizan muy poco y algunos inclusive están prohibidos debido a que presentan una toxicidad severa.

Con los avances de la ciencia química se logró la aparición de insecticidas de segunda generación, moléculas clasificadas en grupos según su estructura atómica. Ellos son:

Organoclorados (clorocarbonados): son compuestos químicos sintéticos altamente estables. Son solubles en grasas e insolubles en agua. Tienen efecto residual, persistente en el ambiente y muy nocivo para los organismos vivos, acumulándose en tejidos adiposos. Por ejemplos: DDT, BHC, Aldrina, Diel-drina, Endrina, Heptacloro, Clordano y To- xafeno.

Organofosforados: sustancias orgánicas derivadas de la molécula del ácido fosfórico, insecticidas que son absorbidos a través de los lípidos del caparazón de los insectos. Actúan a nivel del sistema nervioso. Por ejemplos, Clorpirifós, Diazinón, Dursban, Fentión, Malatión y Paratión.

Carbamatos: sustancias derivadas del ácido cardámico que al igual que los organofosforados actúan a nivel del sistema nervioso de los insectos. Algunos ejemplos: aldicarb y metomilo.

Debido a que los efectos producidos por estos insecticidas están asociados con la letalidad, actualmente el mercado está demandando productos provenientes de fuentes renovables, de bajo costo y además, que sean amigables con el ambiente por lo que estos insecticidas tradicionales van perdiendo paulatinamente popularidad.

¿Los insecticidas naturales son tan efectivos como los artificiales?
En realidad, hay varias alternativas de insecticidas naturales, inocuos para el ser humano y el ambiente, que son muy eficaces siempre y cuando estén correctamente preparados, seamos constantes en su aplicación y entendamos los tiempos de la naturaleza en realizar el efecto que esperamos. Pero que son efectivos, son efectivos.

¿Qué medidas previas debemos tomar antes de aplicar un insecticida natural?
Las medidas son sencillas ya que si previamente tomamos todos los recaudos, el éxito está asegurado. No olvidar que los bibliotecarios debemos mantener las condiciones ambientales adecuadas como son temperatura de 20ºC en salas y 15ºC en depósitos, una humedad que esté dentro del intervalo 40% - 50% , una buena ventilación y una limpieza visible y diaria. Aquí es importante destacar que es fundamental llevar un 30% de control y un 70% de higiene. Si a pesar de todas estas medidas encontramos insectos visitantes, actuaremos sin demora.

¿Cuáles son estos insecticidas naturales?
Hay una larga lista de insecticidas naturales. Se conocen también como insecticidas botánicos. Para empezar, describiremos sólo uno por vez. Existen insecticidas cuya aplicación es diferente según el insecto del que se trate. En el caso de las bibliotecas es interesante saber que algunos de estos insectos pueden ser repelidos con productos naturales y no llegar jamás hasta los libros, si nos proponemos lograrlo. Además, no queremos manchar las páginas por lo que debemos ser en extremo cuidadosos. Pero, si ante un descuido se han instalado en nuestros acervos los insectos, deberemos darles batalla si es que realmente queremos salvar la vida de nuestras colecciones.

El aceite de naranja
Es un aceite esencial y por lo tanto, como otros, se forma en las partes verdes de las plantas con clorofila como es el caso de las naranjas y mandarinas. Sus ingredientes activos son principalmente el d-limoneno, el alfa pireno y alfa terpinoleno. De todos éstos, el d-limoneno se encuentra en mayor proporción. Esos ingredientes activos están en el exocarpo (parte de la naranja que constituye la cáscara). Para usarlo como insecticida se realizan extractos con alcohol etílico caliente y se guardan en
frascos color caramelo.

¿Cómo actúa el aceite de naranja para derribar insectos?
La función principal la realiza el d- limoneno (compuesto orgánico que la planta usa como protección frente a insectos, a animales herbívoros y a las temperaturas elevadas). El porcentaje de mortalidad varía según el método de extracción empleado, las características genéticas, las condiciones ambientales y la etapa del ciclo de vida en que se encuentra el insecto.

¿Cuándo usar aceite de naranja?
Usaremos este aceite en presencia de insectos tanto caminadores como voladores. Es altamente tóxico para la mosca doméstica adulta, de manera que este insecto muere en un corto periodo de tiempo: actúa por contacto, causando disminución del vuelo y cambios de comportamiento sobre todo en el espacio interior donde nos desempeñamos. Lo mismo para los insectos caminadores. Sus agentes tóxicos además, disminuyen el apetito del individuo por lo que muere por inanición.

Efectividad
Es usado como insecticida y repelente orgánico, pero, si se excede en la concentración que exige la normativa de la OMS puede afectar a la salud en espacios cerrados. Sin embargo, puede ser usado en espacios abiertos en altas concentraciones.

Dentro de los experimentos realizados con Citrus cinensis (naranja dulce) este aceite esencial resulta efectivo como fumigante y su radio de acción es de aproximadamente un metro. 

Cuando se calienta a ebullición el vapor impregna el aire con su olor, los ejemplares se alejan del lugar y raramente vuelven a acercarse. Este procedimiento no lo podemos realizar en la biblioteca (calentar a ebullición) pero si aplicar su resultado aromatizando el ambiente.

La efectividad es mayor cuando es aplicado a larvas ya que son vulnerables a los efectos letales con más rapidez que con los adultos.

Debemos tener en cuenta, para finalizar, que el aceite de naranja es diez veces menos efectivo frente a insecticidas sintéticos, pero los riesgos para la salud, el ambiente y los libros es mínimo si lo usamos en las proporciones adecuadas.

Para tener en cuenta
Cualquier insecto que entra a la biblioteca se convierte en algo molesto para el bibliotecario ya sea que se alimente de los libros, los utilice como refugio o para reproducirse. De todas maneras, sea el insecto que sea, dejará evidencias que van desde materia fecal, restos de cadáveres de insectos victimas de depredación, restos de caparazón (exubias) que descartan durante su sucesivo crecimiento, hasta túneles en las hojas indicando la presencia de larvas.

La próxima nota hablaré de otro insecticida natural y su modo de acción ya sea que actúe sólo
o combinado en la lucha por proteger a nuestros amigos, los libros.

(*) Mónica Elisabet Medina es Licenciada en Ciencias Biológicas, Profesora en Ciencias Biológicas y Bibliotecaria. 

Posee una amplia experiencia profesional y se desempeña en el Centro Regional de Preservación y Conservación del Patrimonio Cultural en obras sobre papel (Biblioteca Mayor. U N C. Córdoba); en el Instituto Superior del Profesorado Tecnológico (Córdoba); en el ISFD. Carlos Alberto Leguizamón y en la Sociedad de Entomología Argentina (SEA).

Pueden contactarse con la Lic. Mónica Elisabet Medina al siguiente mail: monicanidem@gmail.com


Comentarios

  1. Muy bueno!! Quisiera saber cómo se prepara el aceite de naranja? Muchas gracias!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Sebastián! Puedes contactarte con la Lic. Mónica Elisabet Medina al siguiente mail: monicanidem@gmail.com

      Eliminar
    2. Pregúntaselo personalmente unos son más pareja???

      Eliminar

Publicar un comentario