¿Máquinas vs bibliotecarios? ¿Bibliotecarios vs máquinas?

En su nueva columna de opinión, Rosa Monfasani incursiona en un tema de sumo interés para el colectivo bibliotecario. ¿Cómo fueron sus experiencias con la automatización de las tareas?



Retomo contacto con ustedes después de algún tiempo y traigo este tema nada y algo nuevo en el mundo bibliotecario.

Siempre el hombre tuvo temores a los cambios producidos por el ingreso de las máquinas, sea por la pérdida de trabajo o la automatización de las tareas.

Esto me hace recordar la película de Charles Chaplin “Tiempos modernos”, donde se muestra el aspecto social de una época con la industrialización y la producción en cadena. Muestra escenas de corte futurista. 

Como trasladamos esto al bibliotecario y a la máquina, como habitualmente se dice, en un mundo tan cambiante y agregaría vertiginoso.

Marta Ekertt (2010), colega de Concepción del Uruguay, en su tesis de licenciatura se pregunta respecto a la automatización:

¿Cuáles son las formas más apropiadas de aprovechar las ventajas que ofrece la automatización? o ¿Qué beneficios aporta a su personal, usuarios y a la sociedad en la que está inserta? ¿Cuentan con los recursos financieros, humanos y materiales para llevar a cabo este proceso? o ¿Se aplica la tecnología a nuevos desafíos comprometidos con el mejoramiento de las unidades de información?

En un breve raconto y desde mi visión veamos cómo nos fuimos acercando a las máquinas y qué obtuvimos con ellas.

1. Procesos técnicos. Acompañan la innovación tecnológica. ¿Cómo lo hicimos? En un principio con el cambio de soporte, el paso del catálogo en fichas al catálogo automatizado con la aparición del MicroIsis y años más tarde con la adopción del Koha. El cambio trajo aparejado una nueva planificación: decisión de los documentos a automatizar, adaptación de las normas catalográficas, uso de formatos de entrada de datos, adquisición de equipamiento, capacitación en el software, cómo ofrecerlo al usuario. En un entorno más actual esto no se ha modificado mucho, se modernizaron los procedimientos y cambiaron las herramientas y el cómo presentarlo al lector para la consulta.

2. Servicios al público. Los usuarios deben conocer no solo los servicios que se brindan sino cómo utilizarlos. Esa fue la primera cuestión cuando la biblioteca era sólo presencial. Luego el uso de catálogos automatizados y la web ocuparon un espacio importante en la capacitación de usuarios. Más tarde nació la preocupación por el carácter híbrido que adquiere la biblioteca cuando se digitaliza e Internet ofrece posibilidades de obtener recursos en línea. Los diseños en sitios y en otras herramientas de consulta deben estar siempre pensados en función del usuario.

3. Información. En la actualidad se habla de acceso abierto, software abierto y big data, entre otros. La recopilación, elección y veracidad de los datos continúa siendo una constante preocupación del bibliotecario. Durante la pandemia de Covid 19 se profundizó y se agigantó la información brindada en diferentes espacios virtuales. Ese contexto también trajo desigualdades y se acentuó la brecha digital. La preocupación de la Biblioteca es cómo reunir la información pertinente y cómo hacerla llegar al usuario. ¿Cuál será la herramienta para automatizar ese proceso? ¿Cuál será el sistema integral más adecuado? 

4. Prevención y conservación. Lo digital en lo virtual se dispersa y muchas veces se pierde. La nube, la robótica y todo lo que tiene que ver con la inteligencia artificial, o con cualquier proceso de inteligencia humana por parte de máquinas se transforma en una preocupación constante. La biblioteca sigue siendo un híbrido donde se conjugan diferentes estados de los datos que deben ser conservados para ofrecerlos en el momento oportuno. ¿Cómo se hará para conservar aquello a lo que alguna vez se accedió?  

5. Ética. Varios aspectos influyen en el uso de las tecnologías emergentes destacándose entre ellos la ética profesional y la ética de la información. Éstos tienen que ver con la apropiación de datos, la falsedad de la información o el tergiversarla, los derechos autorales, y algunos otros. La cuestión es ¿De qué forma se podrá investigar la veracidad de los hechos? ¿Cómo citar a los autores en una publicación determinada si las máquinas pueden generar nuevos conocimientos en base a lo que se vuelca en ellas?
 
Diría que todo depende de los profesionales que las máquinas son creadas por el hombre y que el vs bibliotecario o viceversa no existe. Se trata de que todos tenemos que alcanzar un grado similar de actualización permanente y trabajar acorde a las circunstancias para poder innovar en procedimientos y en todo tipo de servicios, sea en la biblioteca, en la enseñanza, en la comunicación y en cualquier espacio que ocupemos en la vida profesional. Lo importante es estar al tanto, tratar de aprenderlo y ver cómo se puede aplicar. 

Esto es solo un esbozo o rápida visión de la problemática tal cual la veo, por eso sé que ustedes podrán ampliar esta iniciativa.

Espero sus comentarios y nos reencontramos en la próxima.

* Rosa Monfasani 
es Bibliotecaria y Profesora en Ciencia de la Información por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
Mi Facebook: @RMonfasani


Referencias

Arriola Navarrete, O. y Montes de Oca Aguilar, E. (2014) Sistemas Integrales de Automatización de Bibliotecas: una descripción sucinta. Bibliotecas y Archivos 4a. Época.1(3)76. http://eprints.rclis.org/24259/1/Art%C3%ADculo%20SIAB%20publicada.pdf 

Babini, Dominique y Rovelli, Laura (2020). Tendencias recientes en las políticas científicas de ciencia abierta y acceso abierto en Iberoamérica. CABA: CLACSO y Fundación Carolina. 204 p. http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20201120010908/Ciencia-Abierta.pdf 

Bustamante Rodríguez, A.T. (¿1996?). Gestión Automatizada de servicios bibliotecarios y la dinamización del trabajo profesional. Universidad de Málaga. 8 p. 

Ekertt, M.L. (2010). Valoración de uso actual de la automatización en las bibliotecas universitarias de la ciudad de Concepción del Uruguay. Tesis licenciatura. Universidad Nacional del Litoral. Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. 77 p. https://bibliotecavirtual.unl.edu.ar:8443/bitstream/handle/11185/235/tesis.pdf?sequence=1 

CEPAL (2022). Datos y hechos sobre la transformación digital / Alejandro Patiño, Laura Poveda y Fernando Rojas. Séptima Conferencia Ministerial sobre la Sociedad de la Información de América Latina y el Caribe. 49 p.

Gamberg, P.M., Reynoso, M.M. (2022). Hablemos de ética bibliotecaria. Revista Prefacio, 6(9), 115-152. https://revistas.unc.edu.ar/index.php/PREFACIO/article/view/3927

Abril de 2023

Comentarios

  1. El tema se está moviendo bastante desde que ChatGPT explotó la escena. Hay tres cuestiones que me parece interesante remarcar:
    1) La bibliotecología misma es una tecnología que apareció cuando la cantidad de material que se estaba acumulando en las grandes bibliotecas europeas (gracias a la imprenta, guerras y otros menesteres sociales) impedía su acceso. Aparecieron primero las infraestructuras de acceso (clasificación, catalogación), y después las mediaciones para facilitar el uso y la consulta desde la interfaz humana del bibliotecario referencista.
    2) La bibliotecología sigue estando permeada por prácticas artesanales. Nos vendría bien ampliar los alcances de la automatización allí donde es posible y útil, con el objeto de enfocarnos en un trabajo de alto valor que no es posible automatizar. Y ese trabajo lo veo en la intermediación entre los sistemas de información y la comunidad específica. No solamente desde el trabajo del referencista sino también desde la catalogación en cuanto a adaptar la catalogación genérica realizada por las bibliotecas nacionales a registros específicamente adaptados a las prácticas y los usos de una comunidad; Como también la descripción original de material para la cual no existen registros, tales como material de archivo o museos.
    3) No le vendría mal a la bibliotecología pegar el salto de enseñar a hacer cosas a pensar lo que se hace. Es decir acercar el saber técnico bibliotecológico a las teorías sociales, culturales, tecnológicas, etc. La bibliotecología siempre ha importado teorías de otras disciplinas para adaptarlas y generar teoría propia. Sin embargo en la docencia de las prácticas bibliotecarias generalmente se olvida el origen de esas prácticas. Terminamos transmitiendo recetas (algoritmos) en lugar de pensar la prácticas desde los diversos paradigmas disponibles. Esto permitiría ampliar la mirada y repensar las prácticas. Y también pensar las tecnologías que van apareciendo (porque el libro y la escritura también son tecnologías) desde nuevas posiciones.

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    1. Muchas gracias Verónica por tan interesante aporte.

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    2. Muchas gracias Vero, tu mirada es un gran aporte y creo que es muy válido considerar todos los aspectos.

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  2. Muy buen artículo, razonamientos válidos para todas las profesiones ya que la inteligencia artificial no sólo es una gran amenaza para la organización y división internacional del trabajo y por consiguiente para el orden social conocido, iniciando la discusión acerca del valor ético del trabajo humano y como forma de sustento económico de las personas que se puede ver desplazado por la IA a escalas nunca vistas; allí reside entre otros aspectos la necesidad de regular el uso de la IA. Leandro E. Vurcharchuc - Archivista

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    1. La regulación de la IA es primordial para continuar avanzando en este tema.

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    2. Estimado Leandro, tu comentario es muy atinado porque esto afecta a todas las profesiones y al orden mundial. como dice Soy bibliotecario es necesario que haya una regulación justamente que pueda reglar de alguna manera la IA. Pero recordemos que esto también es una guerra de empresas para ver quien tiene la mejor plataforma, o en el orden político el poder es muy importante, hay muchos intereses creados. Abrazo.

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  3. Excelente reflexión. Un desafío para la profesión bibliotecaria.

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    1. Sin dudas, un tema que tiene que estar presente en toda la comunidad bibliotecaria.

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    2. Mi querida Anna. Segunda opinión de una archivista. Muy interesante esta preocupación que es de todos. Gracias y fuerte abrazo.

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  4. Hola.

    Querida Rosa, como siempre es un gusto leerte.

    Me parece muy pertinente la referencia a la ética. Me preocupa tener una visión tecnocentrista y tu texto da cuenta del foco que es muy necesario en las personas. Recuerdo que en alguna de mis clases comentaba que el futuro de la tecnología está en la filosofía y me alegra ver que tus ideas resuenan con esa afirmación, de una profesional como tú a quien tanto admiro.

    Un abrazo fraterno.

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    1. Gracias mi estimado David por tu comentario tan conceptuoso, un gusto escucharte. Es una gran preocupación pero como dices el aspecto filosófico y agregaría social y cultural prima a la hora de considerar estas tecnologías. Afecta a todas las profesiones y al orden mundial. Abrazo a la distancia.

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  5. Rosita y colegas: concuerdo con la idea que la incorporación de tecnologías digitales, y la inteligencia artificial o IA en particular, ha sido una herramienta valiosa para mejorar la eficiencia y la experiencia del usuario en las bibliotecas.
    Si bien es importante tener en cuenta los desafíos y limitaciones que surgen con el uso de la tecnología, las bibliotecas que adoptan un enfoque realista y positivo pueden aprovechar al máximo las oportunidades que brinda la tecnología para mejorar sus servicios y llegar a una audiencia más amplia.
    Si nos posicionamos en el momento actual, en la era digital, encontramos que las bibliotecas han tenido que adaptarse a estos cambios tecnológicos para seguir siendo relevantes y satisfacer las necesidades de su comunidad.
    La adopción de tecnologías digitales, incluida la IA, ha sido una herramienta valiosa para mejorar la eficiencia de los servicios bibliotecarios y la Experiencia del usuario o UX.
    Particularmente la IA se ha utilizado para mejorar la búsqueda y recuperación de información, lo que ha reducido el tiempo que los usuarios pasan buscando recursos. Además, los chatbots y los asistentes virtuales han mejorado la interacción con los usuarios, permitiendo a los bibliotecarios concentrarse en tareas más complejas y proporcionando respuestas rápidas a las preguntas más frecuentes.
    También, la incorporación de tecnologías digitales ha permitido a las bibliotecas expandir su alcance y llegar a una audiencia más amplia. Las bibliotecas digitales y las colecciones en línea han hecho que los recursos estén disponibles en cualquier momento y desde cualquier lugar, lo que ha permitido a las bibliotecas llegar a usuarios en todo el mundo.
    Para finalizar, recordemos que nuestra misión es satisfacer las necesidades de información de la manera más eficaz y satisfactoria para el usuario y la usuaria que demandan. Cada colega y cada biblioteca decidirá cómo es la mejor manera de cumplir esta misión.

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    1. Buenos días. Gracias Diana por tu comentario, muy valioso porque es un tema que tratas a diario. Concuerdo con lo que dices en especial con los beneficios que puede llevar la IA para las bibliotecas y los usuarios. Diría que es importante adoptarlas a conciencia y sin precipitarse. Seleccionar la que se considere más apropiada y verificar sus ventajas y desventajas antes de implementarla. Abrazo.

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    2. Tal cual, Rosita. Evaluando y aplicando -o desechando- según corresponda. Lo más importante son las necesidades de la comunidad. Un abrazo 😊

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  6. Excelente aporte Diana Rodríguez.

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