Libros, un pueblo de cien habitantes desbordado de libros

Este pueblo de 102 vecinos quiere hacer honor a su nombre y abrir su propia biblioteca. Han recibido ya casi 9.000 donaciones de ejemplares.


Uno de los festivales de lectura celebrados en el municipio turolense de Libros. MI PUEBLO LEE/MARÍA FERRIZ

Hace años que el cartero pasaba casi de vacío por Libros, un pequeño municipio turolense con apenas 102 habitantes censados. Pero desde principios de verano no para de llevar paquetes repletos de novelas. Casi una veintena al día, sin exagerar. La razón: un tuit de la asociación Mi Pueblo lee, que no podía permitir que una localidad con ese nombre no tuviera biblioteca, así que en julio inició la campaña #Librosalibros, pidiendo donaciones de ejemplares de todo tipo. Lo que no esperaban es que la solidaridad de los lectores les desbordase: calculan que han recibido ya casi 9.000 volúmenes, pero aún no han tenido tiempo ni siquiera de catalogarlos.

«Libros se ha desmadrado totalmente con lo de la biblioteca», reconoce al otro lado del teléfono Maribel Medina, escritora y fundadora de la asociación cultural Mi pueblo lee. «Cada día contestamos entre cien y doscientos correos electrónicos de gente de todos los rincones de España, incluso de Latinoamérica, que nos ofrece de forma altruista material de su biblioteca», añade la impulsora de la iniciativa, que lleva meses trabajando codo a codo con el Ayuntamiento de Libros.

La sede de un antiguo club social donde siguen almacenando ejemplares. RAÚL ARANA

Tras estos envíos, reconoce, hay a veces historias enternecedoras. Como la de Felicitas, una mujer de 86 años que lleva toda una vida dando forma a una biblioteca que sus hijos no quieren conservar. «Estaba muy agobiada porque no sabía qué sería de ellos, y cuando vio nuestra campaña le respondimos que no se preocupase, que sus novelas estarán bien custodiadas en Libros», rememora Medina, que recuerda también el periplo de cinco amigos que alquilaron una furgoneta en Valencia para hacer una colecta de ejemplares por todo el barrio y hacerles un envío generoso. «Respondemos a todo el mundo, pero llevamos una semana de retraso porque no damos abasto. En algún momento habrá que parar, pero de momento seguimos recibiendo material», sostiene entusiasmada la escritora, agradecida por el impulso que ha recibido la campaña de compañeros como Javier Sierra, Irene Vallejo y Rosa Montero, entre otros.

Hay también quienes prefieren llevar su donación a Libros en persona y aprovechan para ver el municipio, atravesado por el río Turia y situado entre los Montes Universales y la sierra de Javalambre. «Viene gente continuamente. Muchos se alojan en las dos casas rurales que tenemos en el municipio sólo para traernos nuevos ejemplares. Estamos muy contentos con el proyecto, todo el pueblo quiere colaborar», relata el alcalde, Raúl Arana, que se gana la vida como electricista. Tres de sus cinco concejales (ninguno con dedicación exclusiva) se están encargando en sus ratos libres de ordenar los paquetes y registrar al remitente. Quieren que su futura biblioteca –aún sin nombre– tenga una placa con el nombre de todos los donantes.

El sueño del municipio es crear una biblioteca-hotel que atraiga el turismo literario y frene la despoblación

En un principio, planteaban abrirla en la vieja escuela del pueblo, que cerró en 2012. Pero como el edificio es antiguo, temían que el techo se venciese por el peso de los ejemplares donados, así que empezaron a almacenarlos en un viejo club social. Algunos vecinos incluso han ofrecido sus garajes para seguir guardando copias.

Sin embargo, su sueño es hacer una biblioteca-hotel. «En los pueblos tan pequeños se necesita ingenio para todo, y para que la biblioteca se autogestione se nos ha ocurrido que lo haga con los recursos del hotel. El Ayuntamiento tiene tres solares donde se podría construir y contamos ya con un arquitecto que se ha ofrecido a hacerlo de forma gratuita», admite Medina, firme defensora del turismo literario. En su última edición, el festival que organiza Mi Pueblo Lee desde hace tres años en Libros reunió a casi 600 personas y logró vender más de 300 ejemplares. La misión es doble: ganar lectores y luchar contra la despoblación.


Más lectores

Así, confiesa el alcalde, es más fácil que los libreños, apenas medio centenar en invierno, se aficionen a la lectura. Por este municipio, que rebautizó sus diez calles con el nombre de escritores ilustres, no pasa ni el bibliobús. La localidad más cercana con una librería es la de Teruel, a 26 kilómetros. «Ahora algunos vecinos me piden que les abra para coger algún libro», relata Arana, que asegura que no se sabe a ciencia cierta de dónde viene el peculiar nombre del municipio.

«Algunos dicen que cuando el pueblo se independizó de Villel empezaron a decir que fuimos los libres, los liberados que tenían sus propios libros de impuestos. Otros historiadores dicen que el origen está en la forma de las montañas que rodean el pueblo, que son como las hojas de un libro. Esta es más romántica». Quieren empezar por la biblioteca, como cualquier pueblo de la España Vacía, Libros fantasea con poder reabrir su escuela, porque eso les garantiza su futuro. Desde este año, además, hay una niña correteando por sus calles. A la fuerza, tendrá que ser la más lectora de Libros.

Fuente: ABC (Por: HELENA CORTÉS)


VÉASE ADEMÁS:

Un pueblo llamado Libros busca ejemplares para abrir una biblioteca

La Asociación Mi Pueblo Lee ha puesto en marcha esta campaña para recolectar ejemplares de cualquier género para la localidad de Libros. Trabajan también para crear aquí un paseo literario o una residencia para escritores.

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