Competencias de rompecabezas, cronómetros en marcha y equipos que celebran juntos. Cada vez más bibliotecas apuestan por actividades lúdicas y accesibles para fomentar la participación comunitaria, atraer nuevos públicos y reafirmar su rol como espacios de encuentro, más allá del préstamo de libros.
Las manos vuelan sobre la mesa, el reloj avanza sin piedad y la tensión se corta en el aire. Pero no se trata de una final deportiva ni de un reality televisivo: es una biblioteca pública convertida, por un rato, en escenario de una competencia tan inesperada como exitosa. Los torneos de rompecabezas rápidos -armar un puzzle en el menor tiempo posible- se consolidan como una tendencia en bibliotecas de distintos puntos de Estados Unidos, combinando juego, estrategia y comunidad.
El torneo inaugural de rompecabezas rápidos de las Bibliotecas Mid-Columbia (MCL), en el sureste de Washington, es un ejemplo claro. Allí, el equipo Piece Out se impuso entre 47 equipos al completar un rompecabezas de 500 piezas en poco más de 33 minutos. Sin embargo, más allá del récord, el verdadero logro fue otro: llenar las bibliotecas de risas, nervios compartidos y ganas de participar.
“Creo que la gente habría estado igual de contenta solo por pasar un buen rato”, resume Dawn Brooks, especialista en programas de MCL. Y esa frase sintetiza el espíritu de estas iniciativas: la competencia es una excusa; el encuentro, el verdadero objetivo.
Bibliotecas que crean experiencias
Lo que comenzó como una curiosidad en redes sociales y un pasatiempo de nicho se transformó en una propuesta cultural de bajo costo y alto impacto. Durante los meses más fríos, los rompecabezas se vuelven una actividad ideal para reunir a personas de todas las edades, lejos de las pantallas y cerca de la conversación.
En la Biblioteca Pública del Condado de DeKalb (Georgia), por ejemplo, el evento incluyó categorías individuales y por equipos, con rompecabezas idénticos para garantizar igualdad de condiciones. Hubo participantes muy competitivos y otros que llegaron solo por diversión. Todos encontraron un espacio donde sentirse cómodos.
“Resolver rompecabezas es una actividad STEM, y los chicos se divierten”, explica Angela Morris, bibliotecaria del sistema. La propuesta no solo convoca a jóvenes y familias, sino que también introduce aprendizajes, trabajo en equipo y pensamiento lógico de manera lúdica.
Algo similar ocurrió en la Biblioteca Pública de Madison (Wisconsin), donde Puzzlepalooza agotó rápidamente sus cupos. Allí, los participantes podían inscribirse de forma individual y formar equipos en el momento, favoreciendo nuevas conexiones. Incluso después de la competencia, muchos se quedaron armando rompecabezas juntos, sin premios ni relojes, solo por el placer de compartir la actividad.
Mucho más que un juego
Una de las claves de esta tendencia es su accesibilidad. Los costos son mínimos, la logística es simple y las bibliotecas ya cuentan con el espacio y el mobiliario necesario. Además, los rompecabezas utilizados pasan luego a formar parte de la colección para préstamo, extendiendo el impacto del evento más allá de un solo día.
Pero el valor principal es simbólico y social. Estas actividades refuerzan la idea de la biblioteca como uno de los pocos espacios públicos donde se puede participar de eventos comunitarios sin pagar entrada. Un lugar donde competir, sí, pero sobre todo encontrarse, conocerse y sentirse parte.
“Es simplemente una forma de unir a la gente”, señala Neeyati Shah, bibliotecaria de participación comunitaria. Y ese gesto -aparentemente pequeño- tiene efectos duraderos: personas que no eran usuarias habituales descubren la biblioteca desde otro lugar y comienzan a verla como un actor clave en la vida comunitaria.
Para pensar y compartir
Las competencias de rompecabezas muestran cómo las bibliotecas reinventan sus propuestas sin perder su esencia. Con creatividad, juegos y experiencias compartidas, logran atraer nuevos públicos, fortalecer lazos y demostrar que la participación comunitaria también se construye pieza por pieza.
¿Te imaginás una actividad así en tu biblioteca? ¿Qué otras propuestas lúdicas podrían ayudar a acercar a más personas? Te invitamos a compartir esta experiencia, opinar y sumar ideas: el rompecabezas de la comunidad siempre se arma mejor entre todos.
Con información de: American Libraries Magazine (Por: Rosie Newmark)

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