En el corazón de la Biblioteca Municipal de Praga, una torre de 8.000 libros desafía la mirada y la idea misma de límite. La instalación artística IDIOM transforma el acceso al saber en una experiencia visual, simbólica y colectiva que hoy fascina tanto a lectores como a visitantes de todo el mundo.
Entrar a la Biblioteca Municipal de Praga no es solo atravesar la puerta de un edificio histórico: es asomarse, literalmente, al infinito. Allí, en el lobby principal, se alza una obra que convirtió a esta biblioteca pública en un ícono cultural y visual: una torre infinita de libros que parece no terminar nunca.
La instalación se llama IDIOM y fue creada en 1995 por el escultor eslovaco Matěj Krén. Está compuesta por 8.000 libros en distintos idiomas, organizados en forma cilíndrica desde el suelo hasta el techo, alcanzando 5,20 metros de altura y 2 metros de diámetro. En su interior, dos espejos -uno en la parte superior y otro en la inferior- multiplican la imagen y generan un efecto hipnótico: al mirar hacia el fondo, el conocimiento parece no tener fin.
La obra invita a un gesto tan simple como poderoso: inclinarse y mirar. Esa pequeña apertura, pensada para asomar la cabeza, simboliza la curiosidad humana y la búsqueda constante de sentido. Para Krén, la torre representa el saber como algo inabarcable, construido a lo largo del tiempo, por muchas voces y en muchas lenguas. Y no hay escenario más coherente que una biblioteca pública para expresar esa idea.
La Biblioteca Municipal de Praga adquirió IDIOM en 1998, tras la reapertura del edificio luego de una profunda reforma. Desde entonces, la torre corona la entrada y dialoga con la historia del lugar. Inaugurada en 1928, la Městská knihovna fue concebida desde sus orígenes como un espacio multicultural, pensado para albergar libros, música, arte y vida cívica. Un verdadero templo del conocimiento compartido.
Durante años, la torre fue admirada principalmente por lectores y visitantes locales. Sin embargo, más de dos décadas después, la obra encontró una nueva vida gracias a las redes sociales. Videos y fotos viralizados -especialmente en TikTok- transformaron a IDIOM en una parada obligada para turistas de todo el mundo, que hoy hacen fila para capturar la ilusión óptica del túnel infinito.
Este nuevo interés también trae un llamado de atención. El contacto indebido con la obra -personas que se apoyan o intentan ingresar en la apertura- provocó que la torre haya descendido unos 10 centímetros desde su instalación. Un dato que recuerda la importancia de respetar el patrimonio cultural, incluso (y sobre todo) cuando se vuelve viral.
Más allá de las fotos y el asombro inicial, la torre infinita de libros de Praga sigue cumpliendo su propósito original: recordarnos que el conocimiento no se agota, que está al alcance de todos y que las bibliotecas siguen siendo espacios vivos, capaces de inspirar, interpelar y reunir a personas de distintas partes del mundo.
¿Conocías esta obra? ¿Creés que el arte puede ayudar a repensar el rol de las bibliotecas hoy? Te invitamos a compartir, opinar y sumarte a la conversación, porque cuando el saber se vuelve experiencia, su alcance es verdaderamente infinito.


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