Tiene 12 años, es de Catamarca y leyó 652 libros entre marzo y noviembre

Andrés Vildoza Costa fue reconocido como El Chico Más Lector del país por la plataforma Desafío Leer, de Fundación Leer. Su historia pone en foco el vínculo temprano con la lectura, la constancia y el lugar que los libros ocupan en su vida cotidiana.



A los 12 años, Andrés Vildoza Costa habla de los libros con la misma naturalidad con la que otros chicos cuentan sus juegos preferidos. Vive en Catamarca y, entre marzo y noviembre, leyó 652 libros, una cifra que lo llevó a ser reconocido como “El Chico Más Lector” del país dentro de la plataforma Desafío Leer, impulsada por Fundación Leer.

Andrés suele leer en su habitación, por la mañana, cuando la casa todavía está en silencio. Para él, la lectura no es una obligación ni una actividad excepcional, sino parte de su rutina diaria. “Leer es muy lindo, es divertido. Yo me imagino cada cosa que dice un libro”, explica. Cada lectura es, además, una oportunidad para aprender: “Leo para aprender más y cada día ser mejor persona. Siempre trato de que un libro me enseñe algo”.

Incluso cuando un libro no logra atraparlo del todo, Andrés decide continuar. “Lo sigo leyendo, porque todos los libros tienen su historia”, dice, convencido de que siempre hay algo para descubrir en cada texto.

Su vínculo con la palabra escrita también incluye la escritura. Por diversión, escribió su primer cuento, “Cuando la maldición ocupa tu lugar”, un relato de suspenso en el que pudo expresar ideas propias y tomar elementos de otros libros para reversionarlos, como parte de su experiencia lectora.

El reconocimiento llegó en noviembre y lo tomó por sorpresa. Se enteró durante una reunión, acompañado por amigos que celebraron el momento junto a él. Para entonces, su nombre ya se repetía en los primeros lugares del registro de lecturas de la plataforma, que contabiliza cada libro leído por los participantes.

Más allá del número, la historia de Andrés revela una relación profunda y respetuosa con los libros y con la cultura argentina. Es fanático de las tradiciones nacionales, canta el himno en cada viaje familiar y este año fue abanderado en su escuela. Los libros ocupan un lugar especial en su vida: los cuida con atención y les asigna un valor que va más allá del objeto. Cuando supo que debía donar algunos ejemplares a una escuelita, dudó por temor a que no fueran bien cuidados. Finalmente lo hizo, atravesando también la experiencia del desprendimiento.

La trayectoria lectora de Andrés invita a reflexionar sobre el acceso temprano a los libros, la constancia y el acompañamiento familiar, así como sobre el lugar que la lectura puede ocupar en la infancia cuando se convierte en una elección personal.

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Con información de: Todo Salta

Plataforma Desafío Leer, de Fundación Leer: https://desafioelclub.leer.org/

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