Las bibliotecas crecen. Y no es casualidad

 Mientras muchos anunciaban el final de las bibliotecas, los números muestran exactamente lo contrario: cada vez más personas las eligen para estudiar, trabajar, encontrarse y acceder a información confiable. En esta columna para Soy Bibliotecario, Alejandro Lorenzo César Santa analiza el crecimiento sostenido de usuarios en la Biblioteca del Congreso de la Nación Argentina, las nuevas demandas de la comunidad y el rol estratégico que hoy ocupan las bibliotecas. Una lectura imprescindible para pensar el presente y el futuro del sector. ¿Qué está pasando en tu biblioteca? Sumate al debate y compartí esta columna.



Durante mucho tiempo se instaló la idea de que la biblioteca física había cumplido su ciclo. Que con Internet alcanzaba. Que el acceso a la información ya no necesitaba un lugar.

Los datos dicen otra cosa. Y este año, con más claridad que nunca.

A lo largo de 2026 venimos registrando una suba sostenida en la cantidad de personas que visitan la biblioteca, que buscan sus servicios, que participan de sus actividades. No se trata de un repunte puntual. Es una tendencia que este año se expresa con más fuerza. Los reportes de tendencias en ciencia de la información señalan los mismos factores en distintas partes del mundo, y nosotros lo vemos todos los días: la gente busca conexión con su comunidad, y la encuentra en la biblioteca. Las tecnologías digitales no llegaron de manera equitativa a todos los sectores de la sociedad, y las bibliotecas ayudan a  compensar esa brecha. En un ecosistema saturado de información sin contexto, las personas buscan un lugar donde alguien les ayude a distinguir lo relevante de lo que no lo es.

A eso se suma algo que los números miden con dificultad pero que cualquier bibliotecario reconoce en la práctica cotidiana: la biblioteca se convirtió en un espacio de bienestar: las personas salen de la biblioteca sintiéndose más calmas, más capaces de hacer frente a su día, más conectadas con otros. Que el acceso a un espacio ordenado, confiable y sin condiciones tiene un efecto real sobre cómo las personas se sienten y se relacionan con su entorno. En nuestra experiencia cotidiana eso se traduce en usuarios que vienen a imprimir sus apuntes, a estudiar, a hacer una reunión de trabajo, a usar una computadora, a descansar un rato, a tomar algo caliente, a simplemente estar en un lugar que los recibe sin pedirles nada a cambio. Y lo que encuentran es acceso real: espacios adecuados a lo que necesitan hacer, servicios, recursos y materiales actualizados, atención personalizada, independientemente de su situación. Eso es parte de lo que nos define.


Reinventarse como condición

Las necesidades de quienes estudian, trabajan y crean hoy son distintas a las de hace diez años. Sumar espacios de coworking, producción audiovisual o trabajo colaborativo no traiciona la identidad de una biblioteca, la actualiza. La infraestructura tiene que estar a la altura de cómo la gente trabaja y estudia hoy, o la biblioteca corre el riesgo de quedar como un museo de sí misma.

Por eso escuchamos. Relevamos, sistematizamos y actuamos sobre lo que los usuarios nos piden. Nuestro sistema de gestión de calidad es la herramienta que nos permite tomar decisiones basadas en lo que realmente sucede, no en suposiciones. Cuando los datos nos muestran que más personas vienen a crear, a reunirse, a producir contenido, respondemos con espacios diseñados para eso. Cuando la demanda digital crece, generamos mejores condiciones: espacios más cómodos, conectividad, más recursos disponibles. Cuando notamos que ciertos públicos no llegan, salimos a buscarlos.


Articular para llegar más lejos

Trabajar en red no es un complemento de nuestra misión: es parte central de ella. La articulación con docentes y escuelas nos permite estar presentes donde más importa, construyendo capacidades reales en materia de alfabetización, no solo lectoescritura, sino también alfabetización digital y pensamiento crítico frente a la sobreinformación. Cuando trabajamos junto a un docente para llevar esos contenidos al aula, no estamos haciendo extensión cultural. Estamos ayudando a que una generación aprenda a navegar un ecosistema de información cada vez más complejo.

Pero la articulación va más allá del ámbito educativo. Trabajamos con instituciones académicas y de investigación para poner el conocimiento especializado al servicio de quienes lo necesitan. Colaboramos con otros organismos en la preservación de la información, porque garantizar el acceso al conocimiento a largo plazo es una tarea que no puede hacerse en soledad. Nos vinculamos con redes bibliotecarias regionales para entender cómo está el sector en América Latina, qué desafíos compartimos, qué experiencias podemos intercambiar. Y articulamos con el sector privado y la sociedad civil, porque los problemas de acceso a la información no los resuelve una sola institución.

En esa misma lógica desarrollamos programas y concursos que fomentan el pensamiento creativo y el diseño en las escuelas: instancias donde los estudiantes no solo consumen información sino que la producen, la organizan y la presentan. Proyectos que nos consolidan como un actor activo del sistema de aprendizaje, no como un recurso auxiliar al que se recurre esporádicamente.


Las visitas guiadas: una estrategia, no una actividad

Una de las formas más concretas de ampliar el alcance de la biblioteca es también una de las más subestimadas: invitar a la comunidad a conocerla. No de cualquier manera. Con intención, con diseño, con un recorrido pensado para cada tipo de visitante.

Para una escuela primaria, una visita guiada es el primer contacto con un espacio que puede acompañarla toda la vida. Para estudiantes universitarios, es la oportunidad de descubrir recursos que cambian la forma en que investigan. Para profesionales de las ciencias de la información, es una instancia de intercambio entre pares, donde lo que se muestra no es solo la colección sino los procesos, los criterios, las decisiones institucionales que están detrás.

El primer contacto con una biblioteca define en gran medida la relación futura con ella. Una visita bien direccionada reduce la distancia que muchos usuarios perciben antes de entrar por primera vez. Genera sentido de pertenencia. Convierte a un visitante ocasional en un usuario activo, le muestra a la persona que ese espacio también es suyo. Por eso no las entendemos como una actividad de difusión, sino como una estrategia de vinculación comunitaria, tan relevante como cualquier otro servicio que ofrecemos.


Federalizar: el compromiso con los que están más lejos

Una biblioteca que solo existe para quienes pueden llegar físicamente a ella tiene un alcance limitado. La verdadera apuesta es ir al territorio. Acercar los recursos, los servicios y el conocimiento a las comunidades que tienen menos acceso, no esperar que ellas vengan solas.

Los programas de promoción de la lectura con alcance federal son una de las expresiones más concretas de esa convicción. Llegamos a escuelas, bibliotecas populares y comunidades en distintos puntos del país con propuestas de calidad, sostenidas en el tiempo, articuladas con actores locales. No como visita única, sino como vínculo. El Bibliomóvil recorre el país con más de 600.000 kilómetros acumulados llevando libros y recursos culturales a comunidades alejadas de los grandes centros urbanos. El Tren Sanitario de Capital Humano extiende servicios educativos y culturales a lo largo de todo el territorio nacional.


Los números de este año

Todo lo que describimos, los espacios que abrimos, los vínculos que construimos, los territorios que recorremos, los programas que sostenemos, tiene una consecuencia visible: más personas eligen la biblioteca. Y eso se mide.

Este año registramos un crecimiento de 35% en usuarios respecto al año anterior en nuestra Sala Pública de Lectura, así como también en la Hemeroteca y el Espacio Cultural. La Sala Pública ya había mostrado un aumento del 15% en asistencia en 2025, y la tendencia se profundizó a lo largo de 2026, con un alza en el número de visitas presenciales y accesos a nuestros recursos y plataformas digitales

También registramos un aumento sostenido de 10,5% en las visitas guiadas, tanto de público general como de grupos de escuelas primarias y secundarias y grupos universitarios, y asimismo en las actividades educativas para grupos escolares.

En síntesis, nuestros usuarios eligieron a la BCN como su espacio de consulta, estudio, creación o simplemente de encuentro durante este año.

Esos números son, al mismo tiempo, un resultado y una herramienta. Nos dicen qué estamos haciendo bien, qué necesita la gente y qué tenemos que seguir ajustando. Y nos confirman algo en lo que creemos desde hace mucho: cuando una biblioteca escucha, se mueve y se abre, la comunidad responde.


Alejandro Lorenzo César Santa 

Director Coordinador General 

Biblioteca del Congreso de la Nación Argentina 

Oficina Regional de IFLA para América Latina y el Caribe


Comentarios

  1. Hola Alejandro. Coincido con tus palabras porque también en la biblioteca donde trabajo estamos viendo que año a año aumenta la cantidad de usuarios que nos visitan y usan este espacio para estudiar, juntarse a leer, talleres, reuniones de profes y actividades de asesoría para el armado de clases en practicantes y recientes.. Antes de la pandemia se llenaba la biblio y luego costó mucho la recuperación, recién este año vemos que los números de visitas y utilización de espacio son similares a antes de la pandemia con lo cual nos pone muy contentos. Coincido el aumento y no la disminución como pregonan

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