Mi aguafiestas y yo, de Sonia Rico: la voz interior que nos sabotea y cómo dejar de obedecerla

¿Qué pasa cuando esa voz que nos dice “no estás preparada”, “ya lo harás mañana” o “¿quién te crees que eres?” deja de ser nuestra enemiga y empezamos a escuchar qué intenta proteger? En Mi aguafiestas y yo, Sonia Rico propone una conversación honesta con esa parte de nosotros que aparece justo cuando estamos a punto de atrevernos. La autora vuelve con un libro que invita a mirar hacia adentro, cuestionar nuestros diálogos internos y recuperar la posibilidad de elegir.



¿Quién es esa voz que aparece justo cuando estamos por animarnos?

Todos, en algún momento, hemos estado a punto de comenzar algo y escuchamos una voz interior que nos llena de dudas: “No es el momento”, “no estás preparado”, “mejor mañana”, “¿y si sale mal?”.

A veces la llamamos pereza. Otras veces, cansancio, prudencia o realismo. Pero ¿y si detrás de esa voz hubiera algo más?

Esa es una de las preguntas que atraviesa Mi aguafiestas y yo, el nuevo libro de Sonia Rico, publicado por Ediciones Urano. La autora propone mirar de otra manera a esa voz interior que aparece cuando queremos mostrarnos, comenzar un proyecto, poner límites, salir de nuestra zona de confort o, simplemente, confiar un poco más en nosotros mismos.

La propuesta parte de una idea tan sencilla como potente: quizás esa voz no sea nuestra enemiga.

Quizás sea una parte de nosotros que aprendió a protegernos y que continúa utilizando estrategias que alguna vez fueron necesarias, pero que hoy pueden estar limitándonos.

El libro plantea así una conversación con nuestra propia “Aguafiestas”: esa voz saboteadora que no necesariamente nos dice “no lo hagas”, sino algo mucho más sutil: “ya lo harás mañana”.

Y ahí aparece una pregunta que puede resultar incómoda para cualquier lector: ¿Cuántas veces dejamos de hacer algo que realmente queríamos porque terminamos creyendo lo que nos decía nuestra propia voz interior?


Un libro para cambiar la conversación interna

Mi aguafiestas y yo se presenta como una invitación a dejar de luchar permanentemente contra nuestros pensamientos y emociones para comenzar a escucharlos.

La propuesta de Sonia Rico no consiste en eliminar esa voz ni en convertir la vida en una sucesión de pensamientos positivos. Por el contrario, plantea reconocer qué hay detrás de aquello que nos frena: miedo, inseguridad, necesidad de aprobación, perfeccionismo o experiencias que dejaron huella.

La autora propone pasar de la reacción automática a una mayor conciencia. Porque identificar un pensamiento no significa necesariamente obedecerlo.

Podemos escuchar nuestra “Aguafiestas”, comprender qué intenta hacer por nosotros y, aun así, decidir nuestro propio camino.

En palabras de la autora: “La verdadera libertad no consiste en conseguir que la Aguafiestas desaparezca. Consiste en que deje de conducir nuestra vida.”

Una idea que atraviesa todo el libro y que puede generar una conversación especialmente interesante entre los lectores: ¿hay que combatir nuestros pensamientos negativos o aprender a entenderlos?


Sonia Rico vuelve a Soy Bibliotecario

No es la primera vez que Sonia Rico conversa con Soy Bibliotecario.

En enero de 2023, la autora presentó en nuestro blog El hábito hace al monje, una obra en la que abordaba la importancia de detenernos, observar nuestro ruido interior y tomar conciencia de nuestros pensamientos.

Leer la entrevista anterior a Sonia Rico sobre “El hábito hace al monje”

Ahora, algunos años después, regresamos a ese universo de autoconocimiento desde otra perspectiva: la relación que mantenemos con esa voz que aparece cuando estamos a punto de atrevernos.

Y Sonia Rico vuelve a Soy Bibliotecario para contarnos cómo nació Mi aguafiestas y yo, qué descubrió durante el proceso de escritura y qué espera que suceda con los lectores cuando lleguen a la última página.


Entrevista a Sonia Rico: “La verdadera libertad no consiste en conseguir que la Aguafiestas desaparezca”

El origen de una voz interior

- En Mi aguafiestas y yo hablás de esa voz interior que muchas veces nos frena. ¿En qué momento sentiste que era necesario convertir ese diálogo interno en un libro?

- Creo que la idea del libro empezó mucho antes de que yo supiera que iba a escribirlo. Llevo muchos años trabajando sobre el autoconocimiento y acompañando a personas, y me encontraba una y otra vez con la misma situación: personas que saben lo que quieren, incluso saben lo que tendrían que hacer, pero justo cuando están a punto de dar el paso aparece una voz que les dice: “¿Y si sale mal?”, “¿Quién te crees que eres?”, “No estás preparada”, “Ya lo harás mañana”.

Y me di cuenta de que todos tenemos esa voz. Yo también, por supuesto. Entonces empecé a interesarme no tanto por cómo hacerla callar, sino por qué quería decirnos.

Muchas veces el autosabotaje no es el verdadero problema. Es la punta del iceberg. Debajo suele haber miedo, heridas, creencias que hemos aprendido y una necesidad muy profunda de sentirnos seguros. El gran enemigo de nuestro bienestar, para mí, es muchas veces la inconsciencia, o lo que es lo mismo: vivir con el piloto automático. Es decir, no darnos cuenta de qué es lo que realmente está decidiendo por nosotros.

Así nació la Aguafiestas: como una manera de ponerle nombre, rostro (y humor) a esa voz interior que aparece precisamente cuando estamos a punto de atrevernos. Porque la Aguafiestas no suele decirte “no lo hagas”. Es mucho más lista. Normalmente te dice: “Ya lo harás mañana”.


Escuchar antes de combatir

- El libro plantea una idea muy interesante: la voz que nos sabotea no siempre es una enemiga, sino una parte de nosotros que intentó protegernos. ¿Qué descubriste sobre esa “aguafiestas” durante el proceso de escritura?

- Descubrí que mi Aguafiestas no era tan mala como yo pensaba. En realidad, es una especie de guardaespaldas exagerada. Ve peligros por todas partes y está convencida de que su trabajo es evitar que suframos.

El problema es que a veces nos protege tanto que termina impidiéndonos vivir.

Muchas de esas voces se construyen en la infancia. Aprendemos que equivocarnos es peligroso, que tenemos que agradar, que debemos ser fuertes, que no podemos molestar… Y con el tiempo las palabras que escuchamos fuera empiezan a convertirse en las palabras con las que nos hablamos por dentro.

Por eso para mí fue importante entender que no tenía que eliminar a mi Aguafiestas. Y esto conecta mucho con algo que ya había explorado en mi anterior libro Querida culpa, gracias pero adiós. El hecho de que no podemos sanar negando una parte de nosotros mismos.

Las emociones, incluso las incómodas, traen información. Primero tenemos que reconocerlas, escucharlas e integrarlas para después poder transformarlas.

Así que ahora, cuando aparece mi Aguafiestas, intento hacer eso. Trato de prestarle atención, pero escucharla no significa obedecerla. Puedo decirle: “Entiendo que tienes miedo, gracias por intentar protegerme, pero decido yo”.


- A diferencia de otros libros de desarrollo personal que buscan combatir los pensamientos negativos, en esta obra proponés escucharlos antes de transformarlos. ¿Por qué considerás que ese cambio de enfoque puede marcar una diferencia en los lectores?

- Porque creo que hemos convertido incluso la positividad en otra forma de exigencia. Parece que tenemos que estar bien, pensar positivo, superar nuestros miedos y tener una actitud estupenda todo el tiempo.

Y no. Somos humanos. Tenemos miedo, dudas, inseguridades, enfado, tristeza y días en los que no podemos con todo.

Además, esta idea de observar antes de combatir no es nueva en mi trabajo. En El hábito hace al monje hablaba mucho de la meditación precisamente como una herramienta para tomar conciencia de nuestro ruido interior. Meditar no consiste en dejar la mente en blanco. Consiste, entre otras cosas, en darnos cuenta de lo que estamos pensando.

Y ese pequeño gesto lo cambia todo.

Porque una cosa es pensar “no voy a ser capaz” y actuar automáticamente desde ahí, y otra muy distinta es observar: “Mira, estoy pensando que no voy a ser capaz”. En ese pequeño espacio aparece la posibilidad de elegir.

Con la Aguafiestas ocurre lo mismo. No se trata de expulsarla, sino de escuchar qué hay detrás: ¿miedo?, ¿necesidad de aprobación?, ¿perfeccionismo?, ¿una herida antigua?

Como decía Carl Jung, aquello que no hacemos consciente termina dirigiendo nuestra vida. Y creo que ahí está la clave: hacer consciente lo inconsciente para dejar de reaccionar y empezar a elegir.


Cuando el miedo deja de conducir

- Muchas personas conviven con el miedo a equivocarse, al qué dirán o a salir de su zona de confort. ¿Qué esperás que suceda en un lector cuando cierre la última página de Mi aguafiestas y yo?

- Me gustaría que cerrara el libro con más comprensión hacia sí mismo. Que en lugar de pensar “¿qué me pasa?”, “¿por qué no soy capaz?”, “¿por qué siempre hago lo mismo?”, pudiera preguntarse: “¿Qué está intentando proteger mi Aguafiestas?”

Porque quizá no hay nada malo en nosotros. Quizá simplemente hay una parte que aprendió a protegernos de una determinada manera y sigue utilizando una estrategia que hoy ya no necesitamos.

Me gustaría que el lector aprendiera a reconocer su Aguafiestas. Cuándo aparece, qué le dice, qué disfraces utiliza y, sobre todo, qué miedo subyace. Y después, que se atreviera a avanzar con ella.

Porque ya no creo tanto en esa idea de “cuando deje de tener miedo lo haré”. Muchas veces es exactamente al revés: lo haces con miedo y después aparece la confianza.

La verdadera libertad no consiste en conseguir que la Aguafiestas desaparezca. Consiste en que deje de conducir nuestra vida.


Libros, redes sociales y el ruido exterior

- En un contexto donde las redes sociales suelen mostrar versiones idealizadas de la vida, ¿creés que hoy resulta más difícil reconocer y gestionar esa voz que nos sabotea? ¿Qué papel pueden tener los libros para contrarrestar esa realidad?

- Sí, porque vivimos rodeados de escaparates.

En las redes vemos personas que viajan, emprenden, tienen cuerpos perfectos, relaciones maravillosas, familias ejemplares… y parece que todo el mundo está avanzando mientras nosotros seguimos intentando averiguar qué vamos a hacer con nuestra vida.

Y claro, ahí la Aguafiestas encuentra muchísimo material: “Mira dónde están los demás y dónde estás tú”, “Deberías haber conseguido más”, “Llegas tarde”, “No eres suficiente”… y un largo etcétera.

El problema es que estamos comparando nuestra vida, con todas sus dudas, días malos y contradicciones, con la versión editada de la vida de los demás.

Frente a esa velocidad y ese ruido exterior, creo que un libro ofrece algo casi revolucionario: parar. Un libro te devuelve durante un rato a ti. Te invita a entrar hacia dentro, a pensar, a cuestionarte, a encontrarte.

Siempre digo que el autoconocimiento debería ser una asignatura obligatoria. Pasamos años aprendiendo matemáticas, historia o idiomas y, sin embargo, prácticamente nadie nos enseña cómo funcionamos por dentro.

Y gran parte de nuestro bienestar depende precisamente de eso: de conocernos lo suficiente como para distinguir cuándo estamos eligiendo nosotros y cuándo está eligiendo nuestro miedo.


De El hábito hace al monje a Mi aguafiestas y yo

- Ya conversamos en Soy Bibliotecario con motivo de El hábito hace al monje. Mirando el camino recorrido desde entonces hasta Mi aguafiestas y yo, ¿qué sentís que cambió en vos como autora y qué nuevos desafíos literarios te gustaría explorar en el futuro?

- Creo que sigo indagando en el mismo gran tema que me ha acompañado siempre: el autoconocimiento. Quizá lo que ha cambiado es mi manera de acercarme a él.

En El hábito hace al monje hablaba de la importancia de parar, de meditar, de observar nuestro ruido interior y tomar conciencia de nuestros pensamientos. Antes habían llegado otros temas, como la autoestima, y más tarde la culpa, recuperar nuestra magia o, ahora, esa voz interior que a veces nos frena. Pero en el fondo siento que todos mis libros son caminos distintos que llevan al mismo lugar: conocernos un poco mejor para poder vivir de una manera más consciente y libre.

Y quizá con los años he ido soltando cierta rigidez. Cada vez me interesa menos encontrar respuestas absolutas y más seguir explorando, haciéndome preguntas y tratando de hacer fácil lo difícil. Compartir herramientas que a mí me han ayudado por si pueden servir e inspirar también a otras personas para encontrar su propio camino.

Hay algo, además, que me parece muy bonito de escribir estos libros: que mientras los escribo yo también voy haciendo mi propio proceso. Investigo exhaustivamente, me observo, me cuestiono, descubro cosas de mí y, de alguna manera, también voy sanando. No escribo desde un lugar al que ya he llegado, sino desde un camino que sigo recorriendo.

Y creo que eso crea una complicidad muy especial con el lector. Es como decirle: “Yo también estoy en esto. Esto es lo que voy descubriendo; quizá algo de aquí pueda iluminar también tu camino”.

Así que no sé exactamente hacia dónde irá mi futuro literario, y me gusta que sea así. Lo que sí sé es que quiero seguir indagando en la conciencia, en nuestras emociones y en todo aquello que pueda ayudarnos a vivir con un poco más de luz, de libertad y de sentido.

Al final, quizá cada libro que escribo es también una pequeña linterna: primero ilumina algo dentro de mí y después puede ayudar a alguien a iluminar lo suyo.


Un libro que invita a conversar

Más allá de su temática vinculada con el autoconocimiento, Mi aguafiestas y yo propone algo que también forma parte de la experiencia lectora: detenerse y hacerse preguntas.

¿Qué voz aparece cuando estamos a punto de dar un paso importante? ¿Cuántas veces confundimos miedo con prudencia? ¿Cuántos proyectos, decisiones o deseos postergamos porque escuchamos demasiado a nuestra propia “Aguafiestas”?

Son preguntas que pueden acompañar la lectura y, sobre todo, abrir una conversación entre lectores.

Por sus características, el libro también puede ser considerado una posible opción para integrar el fondo bibliográfico de bibliotecas que trabajen con literatura de desarrollo personal, bienestar, emociones y autoconocimiento, especialmente aquellas que buscan ampliar sus propuestas de lectura hacia temas de interés cotidiano para sus comunidades.

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Sobre la autora:

Sonia Rico (Sabadell, 1975) es periodista, coach certificada, instructora de yoga, máster practitioner en PNL y terapeuta de kinesiología emocional. Es licenciada en Comunicación Audiovisual y máster en Investigación en Periodismo y Comunicación.

Es autora de varios libros publicados por Ediciones Urano, entre ellos Te amarás sobre todas las cosas, El hábito hace al monje, La bruja que perdió la magia y Querida culpa: gracias, pero adiós. Su obra ha sido traducida al portugués, ruso y árabe.

También es madre, una experiencia que, según sus propias palabras, constituye la mejor escuela de la vida.

Conocé más sobre Sonia Rico en su sitio web


Para cerrar: ¿quién es tu Aguafiestas?

Tal vez una de las mejores formas de acercarse a Mi aguafiestas y yo sea comenzar por una pregunta.

¿Qué te dice tu propia Aguafiestas cuando estás a punto de animarte a hacer algo?

Te invitamos a contarlo en los comentarios.

¿Es la voz que dice “no estás preparado”? ¿La que repite “mañana lo hago”? ¿La que pregunta “qué van a pensar los demás”? ¿O quizás tiene otra frase que reconocés inmediatamente?

Leé la entrevista, compartí esta nota con otros lectores y contanos qué te parece la propuesta de Sonia Rico. Porque quizás una conversación que empieza en un libro también pueda ayudarnos a mirar de otra manera esa voz que todos llevamos dentro.


Ficha del libro:

Título: Mi aguafiestas y yo

Autora: Sonia Rico

Editorial: Ediciones Urano

Publicación: 07/2026

Idioma: español

Páginas: 192

ISBN: 9789507885310

Tema: Autoconocimiento, emociones, desarrollo personal y diálogo interno.

Más información: acá

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