Cada 23 de septiembre, la Argentina celebra a sus Bibliotecas Populares, un movimiento social y cultural nacido en el siglo XIX que continúa siendo protagonista en barrios, pueblos y ciudades. Con casi 2.000 instituciones y alrededor de 30.000 voluntarios, estas bibliotecas sostienen espacios de lectura, encuentro, participación y construcción de ciudadanía.
Cada 23 de septiembre, la Argentina celebra a sus Bibliotecas Populares, instituciones que forman parte de una de las experiencias de participación comunitaria más significativas vinculadas con el acceso al libro, la lectura y la cultura.
Nacidas en el siglo XIX a partir del impulso de Domingo Faustino Sarmiento, las bibliotecas populares construyeron a lo largo de más de 150 años una presencia fundamental en barrios, pueblos y ciudades de todo el país. Actualmente, este movimiento reúne a casi 2.000 bibliotecas y alrededor de 30.000 voluntarios, que sostienen cotidianamente espacios de encuentro, participación y ciudadanía.
Más que lugares destinados exclusivamente a conservar libros, las bibliotecas populares son espacios construidos por sus propias comunidades y para sus comunidades. Allí conviven la lectura, la cultura, la educación, las actividades sociales y la participación ciudadana.
Una historia que comenzó en el siglo XIX
La historia de las bibliotecas populares está estrechamente vinculada con la figura de Domingo Faustino Sarmiento y con su proyecto de promover el acceso al libro y a la cultura.
La primera biblioteca popular surgió en San Juan en 1866, provincia natal de Sarmiento. Bajo su iniciativa y con la contribución de un grupo de personas, comenzó a conformarse su acervo.
Pocos años después, en 1870, se promulgó la Ley Nº 419, impulsada por Sarmiento, que estableció las bases para fomentar la creación y el desarrollo de bibliotecas populares destinadas a difundir el libro y la cultura.
La iniciativa se inspiró, entre otras experiencias, en los Clubes de Lectores creados por Benjamín Franklin en 1727, en Filadelfia, y en las experiencias de creación de bibliotecas en distintas aldeas y ciudades de Estados Unidos.
La creación de CONABIP
La sanción de la Ley Nº 419 también dio origen a la institución que posteriormente se convertiría en la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP), organismo encargado de acompañar y fortalecer este movimiento.
La CONABIP tiene como objetivo fomentar el desarrollo de las bibliotecas populares como organizaciones de la sociedad civil y promover su valoración pública como espacios físicos y sociales relevantes para el desarrollo comunitario y la construcción de ciudadanía.
Su tarea se desarrolla a través de un modelo de gestión asociado que busca acompañar la consolidación del carácter autónomo de este movimiento social, conformado por bibliotecas y personas voluntarias distribuidas a lo largo y a lo ancho del territorio argentino.
Un movimiento que sigue vigente
En el siglo XXI, las bibliotecas populares continúan enfrentando nuevos desafíos.
La actualización y diversificación de sus colecciones, la incorporación de las tecnologías de la información y el conocimiento, la renovación de sus equipos de trabajo y dirigencias, y la necesidad de poner en valor su trayectoria como modelo de organización de la sociedad civil forman parte de las cuestiones que atraviesan actualmente a estas instituciones.
Pero los desafíos tecnológicos y culturales no modifican su esencia: seguir siendo espacios abiertos a sus comunidades.
En cada barrio, pueblo o ciudad, una biblioteca popular puede convertirse en un lugar donde una persona encuentra un libro, un estudiante accede a información, un niño descubre la lectura, un adulto participa de una actividad cultural o un grupo de vecinos encuentra un espacio para reunirse y construir proyectos colectivos.
Celebrar una historia y reconocer a quienes la sostienen
El Día de las Bibliotecas Populares es, entonces, una oportunidad para mirar hacia atrás y reconocer una historia que comenzó hace más de 150 años, pero también para poner la mirada en el presente y en el futuro.
Detrás de cada biblioteca popular hay colecciones, edificios y actividades, pero también hay personas que dedican tiempo, trabajo y compromiso para mantenerlas abiertas y vinculadas con sus comunidades.
Bibliotecarios, dirigentes, colaboradores y voluntarios forman parte de esa historia cotidiana que muchas veces no aparece en los grandes relatos, pero que resulta fundamental para que estos espacios continúen funcionando.
Hoy, 23 de septiembre, celebramos a todas las Bibliotecas Populares de la Argentina y a quienes, desde cada comunidad, hacen posible que estos espacios sigan siendo lugares de encuentro con los libros, la cultura y las personas.
¡Feliz Día de las Bibliotecas Populares!
Fuente: Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP)

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