Tema recurrente si lo hay en estos tiempos, pero la inteligencia artificial no deja de ser una preocupación de todos. Hasta elegir la imagen me resultó complejo, porque no podría decir cuál se adecua más a lo que quiero expresar.
Pero eso de verse una frente a la otra me pareció un desafío, como diciendo: ‘Yo estoy aquí, ¿y qué?’
Al principio se dijo que es una herramienta más y que se puede utilizar en diferentes procesos y servicios. Así es. Pero la IA es un desafío en sí misma y se retroalimenta constantemente y eso es lo que genera un desconcierto. Por supuesto se estudia, se investiga y no se deja de opinar sobre ella, aunque cada vez genera más preocupación.
- Las empresas quieren usarla, mejor dicho, la usan, pero la IA va más rápido y no saben cómo apropiarse de ella.
- Avaaz advierte sobre la intensa competencia entre los grandes actores tecnológicos por el desarrollo y control de la IA y plantea interrogantes sobre el lugar que ocupa el interés público en esa carrera.
- Los gobiernos creen que pueden dominar al mundo, pero apenas pueden consigo mismos y no saben cuál es la mejor manera de utilizarla en su beneficio.
- Las personas piensan que con ella lo saben todo, pero no se dan cuenta que esta los avasalla y los somete.
- La educación pierde cuando la IA no incentiva la creatividad y se utiliza simplemente para copiar lo que arroja ante una pregunta.
- La cultura se transforma ante lo que la IA opina y se deja de lado el bagaje que trae consigo, el pasado, el presente y un futuro todavía desconocido.
Pienso que ninguno de los casos mencionados puede hacer propia la Inteligencia Artificial. Por eso digo que es una preocupación de todos y que nadie llegará a ser su dueño. La IA se retroalimenta con lo que cada quien produce y eso, a su vez, es utilizado por otros, que generan nuevas alternativas para hacerla cada vez más potente.
Al respecto presento tres gráficos: el primero, de carácter general, abarca el período 2021-2030, referido a Internet, porque a través de Internet nos conectamos, ¿o ahora hay otra forma?
El segundo, también correspondiente al período 2021-2030, se refiere al mercado global de la IA y su crecimiento exponencial.
El tercero se refiere a la educación porque ella cumple un rol fundamental para conocer la IA y para saber cómo y cuándo es conveniente usarla.
Según la UNESCO, “los sistemas de IA ‘agentiva’ comienzan a actuar de forma autónoma; y el contenido sintético está transformando la manera en que el conocimiento se produce y se valida”.
Y volvemos a la pregunta de siempre: ¿y las bibliotecas?
En este caso, voy a citar la guía de la American Library Association (ALA) sobre el uso de la inteligencia artificial en las bibliotecas, "que podría ser de gran ayuda, en la que se identifican valores profesionales y puntos de decisión para determinar cuándo y si se deben utilizar sistemas de IA, funciones habilitadas por IA e integraciones de proveedores". La ALA hace recomendaciones a las bibliotecas para que, por un lado, evalúen los posibles sistemas de IA, las funciones que pudieran estar habilitadas, a los proveedores, a los valores profesionales, y a la ética personal y de la información.
También dice que se debe atender a las políticas locales, a si existe alguna legislación que sea aplicable, al impacto laboral que pudiera tener, y especialmente a las necesidades de la comunidad. Todo ello en relación con los posibles proveedores para verificar riesgos y beneficios.
Destaca 6 puntos con los valores de la biblioteca e IA, que aquí se dan en forma simplificada:
1. Bien público. Refiere a trabajar para mejorar la sociedad y proteger los derechos a la educación, la alfabetización y la libertad intelectual.
2. Libertad intelectual. Menciona el derecho de los usuarios de las bibliotecas a leer, buscar información y expresarse libremente.
3. Privacidad. Dice: «Protegemos el derecho a la privacidad y la confidencialidad de cada usuario de la biblioteca con respecto a la información solicitada o recibida y los recursos consultados, tomados prestados, adquiridos o transmitidos».
4. Sostenibilidad. Refiere a tomar las decisiones que sean más beneficiosas para el medio ambiente, económicamente viables y que traten a todos con equidad.
5. Diversidad, equidad, inclusión y acceso (DEIA). Dice aquí que la biblioteca debe proporcionar un entorno para que las personas puedan acceder a las tecnologías de IA, reconociendo la necesidad de diversidad, la equidad y la inclusión en su implementación.
6. Trabajo. Defiende la autonomía humana frente a la IA y cuestiona su utilización para justificar reestructuraciones, reducciones de personal, pérdida de cualificaciones o cambios perjudiciales en la carga de trabajo.
Así presento esa preocupación sobre la IA, sobre la que debemos estar atentos para que, al reproducirse y expandirse activamente, no invada nuestros espacios ni termine adueñándose de nosotros mismos.
¿Y vos qué pensás? 💬
¿Cómo están viviendo este desafío en sus bibliotecas, espacios educativos y comunidades? Los leo.
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22 de septiembre de 2026
* Rosa Monfasani es Bibliotecaria y Profesora en Ciencia de la Información por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
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