La inteligencia artificial, los algoritmos y los robots ya comienzan a transformar el mundo de las bibliotecas. Pero ¿significa esto que las máquinas reemplazarán a los profesionales? En esta nueva columna, Rosa Monfasani reflexiona sobre los cambios tecnológicos, los nuevos roles bibliotecarios y una pregunta que atraviesa a toda la profesión: ¿estamos preparados para evolucionar? Te invitamos a leer, compartir y sumar tu mirada a este debate.
Después de algún tiempo y sin saber sobre qué reflexionar, retomo un tema que no es nuevo, pero que sí ha sido uno de los más tratados en los últimos tiempos. Ya en abril de 2023 me pregunté y escribí sobre las máquinas frente a los bibliotecarios, porque rondaba en nuestras cabezas la posibilidad del reemplazo o la pérdida del trabajo, suplido por estas herramientas.
Entonces busqué imágenes que pudieran conducirme a una respuesta adecuada pero incierta a la vez. Encontré a Sophia, quien hoy ilustra esta columna, porque es una de las robots humanoides más conocidas, creada por David Hanson y presentada públicamente en 2016. En 2017 se convirtió en ciudadana saudí.
¡Qué manera de reafirmar la presencia de los robots en nuestra sociedad! Por dentro una máquina y por fuera apariencia humana, sin importar las funciones fisiológicas, ya que son capaces de desenvolverse en diferentes entornos, utilizar objetos y manejar herramientas concebidas para personas. El mundo está hecho por y para los seres humanos; por eso, los robots son diseñados a nuestra semejanza.
En la literatura -como en la Serie de los robots (1949-1985), de Isaac Asimov-, en películas como Inteligencia Artificial (2001), en los medios informativos y en prácticamente todas las profesiones, este tema adquiere cada vez mayor relevancia, pero aún hoy es una incógnita, sin embargo, ya muchas empresas y gobiernos están viendo cómo utilizarlo. ¿En beneficio de la comunidad o en beneficio propio? En fin, ese es otro tema.
¿Y qué pasa con los bibliotecarios?
Podría decir que, como muchos profesionales, también he pensado en la posibilidad de ser reemplazada. Y, como escribí hace tres años “el hombre siempre tuvo temores a los cambios producidos por el ingreso de las máquinas, sea por la pérdida de trabajo o la automatización de las tareas”. En ese escrito me referí a: procesos, servicios, información, ética y preservación documental. Hoy digo que es simplemente IA y digo simplemente, porque aún hay mucho por hacer y conocer. El software escucha, busca en la red, analiza, carga, “algoritmiza” y responde. Se podría decir que evoluciona y se transforma, aunque como bien se dice en algunos ámbitos científicos y filosóficos, le faltan creatividad, empatía y compasión; además, no comprende.
Para comprender mejor el proceso, se presenta el siguiente diagrama de flujo, que representa gráficamente un algoritmo y muestra los pasos que deben seguirse según las circunstancias.
El bibliotecario ha estado presente desde siempre y debe asumir nuevos roles frente a estos cambios, como también debe hacerlo toda la sociedad.
En la esencia misma de su profesión y en la naturaleza de sus funciones, continuará brindando el mejor acceso posible a la información y al conocimiento, y seguirá buscando los pasos lógicos para resolver cualquier problema que se presente y llegar al resultado esperado.
Un punto importante que debemos tener en cuenta es la gestión de la experiencia de los usuarios, para ello recomiendo la lectura del artículo de la colega María Soledad Lago, donde hace hincapié en los nuevos roles del bibliotecario y en la importancia del cambio cultural organizacional que debe afrontar la comunidad bibliotecaria en los procesos de enseñanza y aprendizaje.
También resulta interesante lo que presenta el colega Fernando Gutiérrez en Del papel al algoritmo, con sus reflexiones sobre bibliotecas, educación y cultura en la era digital. También son valiosos los escritos semanales de Gustavo Gómez Rodríguez, que podemos leer en distintas listas de distribución y que abordan las tecnologías emergentes aplicadas a la gestión de la información.
En un futuro cercano, y de manera cada vez más habitual, veremos servicios de entrega de libros mediante robots autónomos, al estilo de lo que hoy se hace en algunas partes del mundo.
Algunos ejemplos de bibliotecas que realizan tareas internas con robots:
• Biblioteca Central Oodi (Helsinki, Finlandia): Utiliza robots para transportar libros, gestionar las devoluciones y colaborar con la clasificación interna en el sótano.
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| Robot Biblioteca Oodi, citado por Julián Marquina en 2022. |
• Hunt Library (Universidad Estatal de Carolina del Norte, EE.UU.): Utiliza brazos robóticos que recorren depósitos para buscar y entregar los libros solicitados.

1995 – Brazo mecánico. PowderHorn 9310 Tape Library StorageTek, Louisville, KY, USA
• Universidad de Chicago (EE.UU.): Almacena y recupera millones de volúmenes mediante grúas robotizadas.
Los robots bibliotecarios son sistemas logísticos complejos y altamente sofisticados para atender las solicitudes en espacios donde existen millones de libros u otros documentos. Por ejemplo, en el Archivo Audiovisual Nacional en Budapest, Hungría, se recuperan cintas con mecanismos automatizados, previa solicitud en línea.
Estos son solo algunos ejemplos, pero en general las bibliotecas y archivos con millones de documentos en sus estanterías utilizan sistemas mecánicos y automatizados para recuperar materiales almacenados en espacios de guarda.
Nora Quiroz sostiene que la inteligencia artificial y estos asistentes automatizados no llegaron para sustituir la calidez ni el criterio de un bibliotecario profesional humano. Al contrario, su misión es convertirse en el asistente autónomo perfecto.
Esto es solo un esbozo, una rápida aproximación a un tema que se presenta ante nosotros y que todavía tiene mucho camino por recorrer.
Espero sus comentarios. Los leo.
¿creen que la inteligencia artificial transformará profundamente el trabajo bibliotecario o que existen aspectos de nuestra profesión que ninguna máquina podrá reemplazar?Canal de YouTube de Soy Bibliotecario:
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Nota: Cuando comenten en el blog y respondan bajo el ítem Anónimo, no olviden poner su nombre, me agrada saber con quién hablo y poder responder en forma personalizada.
03 de septiembre de 2026




Como bibliotecarios, tenemos que actualizarnos "ayornarme", capacitarnos y adquirir nuevas competencias digitales, especialmente en inteligencia artificial, gestión de datos, metadatos y automatización. Así podemos dejar las tareas repetitivas a la tecnología y concentrarnos en lo que requiere nuestro criterio profesional, conocimiento, creatividad y atención a las necesidades de los usuarios. Mabel, de Río Gallegos
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