En un mundo atravesado por la incertidumbre, los cambios tecnológicos y las tensiones sociales, esta nueva columna de Rosa Monfasani nos invita a detenernos y pensar en esta pregunta clave: ¿Dónde estamos y hacia dónde vamos? Una reflexión que interpela especialmente a quienes trabajamos con la información, el conocimiento y las bibliotecas.
![]() |
| Fuente: Ciudad de Tarifa |
Esta pregunta, formulada desde siempre hoy tienen más fuerza que nunca, porque nos lo preguntamos continuamente ¿Dónde estamos y hacia dónde vamos?
En junio del 2020, en tiempos de pandemia, escribí un relato que denominé La incertidumbre, la ambigüedad y la repetición. Lo cito porque creo que después de seis años seguimos en una instancia similar.
Primero fue qué rumbo tomar ante lo desconocido, ante lo que se avecinaba como una situación de no saber qué hacer ante esa nueva enfermedad que nos acosaba lentamente. Luego vimos que con la comunicación en línea podíamos conectarnos con familiares, amigos, colegas y el resto del mundo. Eso nos posibilitó transmitir nuestro cariño a quienes nos necesitaban y nuestros conocimientos a los que lejos se encontraban.
Ustedes dirán qué tiene eso que ver con la pregunta que hoy vuelvo a formular.
El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) realizó un estudio sobre miedos e incertidumbres, donde el 76,9% de los encuestados se consideran “más bien optimistas”, el 14,5% “más bien pesimistas” y el 7,1% asegura que se considera una persona “equilibrada, ni optimista ni pesimista”.
Esto me hizo cuestionar en qué lugar del estudio podía encajar y después de muchas idas y venidas opté por el 7,1%, no porque fuera equilibrada, sino porque me generó esta pregunta que hoy vuelvo a formular ¿Dónde estamos y hacia dónde vamos?
Todo se ha transformado en un mundo desigual:
- Las guerras destruyen y matan inocentes.
- Las ambiciones de poder nos enloquecen.
- La economía dificulta transitar el mundo libremente.
- Las individualidades se hacen más evidentes.
- La salud integral, física y mental no llega a todos.
- El protagonismo supera las expectativas.
- La solidaridad y el bien común ya no existen.
Y si a todo esto agregamos:
- La celeridad de los avances tecnológicos.
- La brecha digital que cada día se hace más evidente.
- La incapacidad de acceder a todo lo que aparece.
- La incursión de grandes cantidades de texto, a veces inexaminables.
- La dificultad de distinguir lo verdadero de lo falso.
- El derecho a saber, el que no ha sido resuelto.
- El hacer lecturas comprensivas y poder discutirlas con diferentes pareceres.
En fin, solo algo de lo que me surge en esta columna, ustedes podrán responder o incluir otras cuestiones que nos permitan saber ¿Dónde estamos y hacia dónde vamos?
Y aún no he entrado en lo que nos atañe directamente como profesionales:
- La problemática de si las bibliotecas continuarán existiendo,
- O si el papel será reemplazado por lo digital,
- O si en general continuaremos haciendo nuestra tarea o seremos reemplazados.
El mundo actual se encuentra en una encrucijada, se podría decir en un aprieto, pero si aún no hemos resuelto lo personal, cómo lograremos contemplar el desasosiego que se presenta y cómo lo podremos resolver.
¿Alcanzaremos a construir el presente con el rescate del pasado o cimentar un futuro con los errores del presente? Nos resulta difícil encontrar la dirección correcta, pero todo depende de nosotros.
Agradezco que me sigan acompañando con sus comentarios y aportes que siempre enriquecen estas reflexiones.
¡Gracias por estar!
📢 Si esta reflexión te interpela, compartila. Cuantas más voces se sumen, más cerca estaremos de encontrar respuestas colectivas. Seguinos en Facebook, Instagram (@soybibliotecario), X (@sbibliotecario) y LinkedIn.
Nota: Cuando comenten en el blog y respondan bajo el ítem Anónimo, no olviden poner su nombre, me agrada saber con quién hablo y poder responder en forma personalizada.
30 de marzo de 2026
* Rosa Monfasani es Bibliotecaria y Profesora en Ciencia de la Información por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
Mi Facebook: @RMonfasani


Tal vez no hablaría en plural, sino en singular. Y la pregunta sería ¿Dónde estoy y hacia dónde me dirijo? Creo imprescindible hacer una profunda reflexión cada uno de nosotros. ¿Nos detenemos a pensar si donde estoy y lo que hago todos los días me conforman? ¿Nos proponemos parar la vorágine cotidiana para Tal vez no hablaría en plural, sino en singular. Y la pregunta sería ¿Dónde estoy y hacia dónde me dirijo? Creo imprescindible hacer una profunda reflexión cada uno de nosotros. ¿Nos detenemos a pensar si donde estoy y lo que hago todos los días me conforman? ¿Nos proponemos parar la vorágine cotidiana para cuestionarnos si desearíamos hacer o investigar otro plano de la profesión? ¿Qué tenemos que cambiar? Son muchas las preguntas y sería bueno empezar a resolverlas. Gracias Rosita por tus aportes que provocan todas estas cosas.cuestionarnos si desearíamos hacer o investigar otro plano de la profesión? ¿Qué tenemos que cambiar? Son muchas las preguntas y sería bueno empezar a resolverlas. Gracias Rosita por tus aportes que provocan todas estas cosas.
ResponderEliminarGracias a vos Pauli por leer estas columnas, que es verdad pretenden hacernos reflexionar. Lo del plural o singular creo es lo mismo porque la idea es que sirva para interpelarnos ya sea en forma individual o colectiva. Creo hace mucha falta de todos nosotros para poder llevar adelante la profesión. No tengo la receta para decir que hay que cambiar, como dices son muchas las preguntas que surgen, pero como ahí lo expongo todo depende de como lo hagamos, que hagamos y como actuemos frente a lo que se nos presenta. Lo que más me preocupa es que no haya un trabajo colectivo y que existe tanto individualismo en todos los quehaceres personales y en particular en el del país. Un gran abrazo. Rosita.
EliminarTodos hemos actuado desde el egoísmo y egocentrismo alguna vez en el aspecto laboral, pero no está de más hacer una pausa, pensar, reflexionar sobre lo que estamos haciendo, sobre todo lo que estamos haciendo mal para mejorar día con día, tanto en lo laboral como en lo personal.
ResponderEliminarDesde este momento me quedo con esa pregunta en la cabeza ¿dónde estoy y hacia donde voy? la respuesta no la sé, solo sé que debo actuar para sentirme bien conmigo misma y hacer las cosas correctas sin perjudicar a otros y trabajar en conjunto en lo que pueda.
Tal vez mañana cambien muchas cosas en el mundo, en nuestro alrededor, en lo que hacemos, la ciencia, la tecnología, etc, influyen en todo esto, pero nunca está de más reflexionar sobre todo lo que puede llegar a pasar. Saludos, desde México Yuvi.
Hola Yuvi. Agradezco el que hayas leido la columna, mejor dicho esta reflexión que nos lleva a cuestionarnos. Es verdad actuamos y hemos actuado en nuestra vida personal tal como lo expresas. En esta época de agresiones generalizadas en todos los ámbitos creo es importante lo que dices de pensar y reflexioanr sobre el quehacer diario, que no solo nos llevará a mejorarnos a nosotros mismos sino que entre todos podremos construir un mundo mejor. Saludos desde Baires y gracias nuevamente. Rosa.
EliminarHola estimada Rosita, estudiantes, usuarios, colegas me hacen preguntas sobre que somos y a donde vamos? Seguiremos existiendo? Nos reemplazaran? Personalmente no creo que laa bibliotecas dejen de existir, iremos hacia donde nuestros usuarios nos requieran tanto en lo presencial como en lo virtual, que somos profesionales de la información y esta com lo tal no desaparecerá y ahí estaremos como el estado líquido adaptándonos a lo nuevo y necesario...es mi humilde pensar, gracias Rosi un abrazo
EliminarHola Grace querida. Celebro tu manera de pensar y espero que nos podamos adaptar en este mundo complejo y acelerado en que todo parece pasarnos por encima. Lo nuevo siempre constituyó un desafío y seguramente podremos enfrentar lo que se nos presenta. Beso grande. Rosi.
Eliminar¿Dónde estamos y hacia dónde vamos?
ResponderEliminarEn lo personal, me animo a escribir un pensamiento mundano: "Las Bibliotecas no desaparecerán", se refuncionalizarán". Pero es cierto que ante esta pregunta, debemos propiciar una respuesta acorde a los tiempos que vivimos. Intentaré no apropiarme de ningún dato estadístico, pero resulta imposible no tenerlo en cuenta, y mas aun sin haber sido parte de ese estudio, a mi parecer muy interesante. En fin, del lado de una normalidad paralizada, y con el avance de las tecnologías, sepamos que nada es eterno y que la ambigüedad de los distintos sistemas que involucran cada actividad o función, en algún momento alguno se detiene o es probable que así sea. Por ende la comparencia será en su momento, que uno no debe existir sin el otro, o uno no puede estar sin el otro. Estamos en un momento de cambio, que aun mantiene secretos, pero creo que somos capaces de sortearlos. Para ello debemos seguir preparándonos y preparar a otros, que cada vez seamos mas los preparados. Eso se da en comunidad y no aceptando censuras, si no mas bien animándonos a seguir juntos. De ese modo, seguramente "hacia donde vamos", será mas claro. Lo importante es no cometer errores de desigualdad, por que ahí si estamos en un grave problema.
Admiración siempre por tus columnas Rosita, y un gusto siempre leerte. Abrazo.
Querida Karen. Coincido totalmente con tus pensamientos en especial cuando hablas de una normalidad paralizada, que espero sea así en algún aspecto porque de ese modo seguramente servirá para hacernos relfexionar sobre nuestros modos de actuar. Es verdad y me aferro a esto que manifiestas: "...que uno no debe existir sin el otro, o uno no puede estar sin el otro. Estamos en un momento de cambio, que aun mantiene secretos, pero creo que somos capaces de sortearlos". Juntos y en el intercambio quizás encontremos el camino. Eso responde un poco a la pregunta ¿hacia dónde vamos? En fin, creo que con estos comentarios podemos decir que entramos en el ámbito de la "esperanza" y de la igualdad para todos. Te saludo afectuosamente. Rosita.
EliminarHola, Rosita,
ResponderEliminarGracias por compartir tus escritos.
Me pesa mucho el comentario de que "La solidaridad y el bien común ya no existen". Me niego a pensar que estamos en un mundo tan hostil, y que nos queda algo que querendura para acompañarnos y hacer de éste un lugar más afable. Si parece haber una inflación de las distoìas, y es por esto que propuse los Colombofuturismos. Prefiero pensar en que tenemos esperanza si pensamos en la colaboración.
Un abrazo fraterno,
David.
Mi querido amigo David. Lamentablemente lo que vemos todos los días en este mundo es la irritabilidad y agresividad de la gente por eso digo que la solidaridad y el bien común no existen. Ojalá te escuchen y podamos hacer de éste, un mundo más afable. A pesar de todo no perdamos la esperanza. Un gran abrazo. Rosita
ResponderEliminar