Expurgo de colecciones bibliográficas: qué es, cuándo hacerlo y cómo

El expurgo es el proceso de revisión y retiro selectivo de materiales de la colección activa de una biblioteca. Lejos de ser una práctica destructiva, es una herramienta esencial para mantener colecciones relevantes, útiles y de calidad. Esta guía explica cuándo y cómo hacer el expurgo de manera profesional y fundamentada.



Qué es el expurgo bibliográfico

El expurgo (también llamado deselección, descarte o weeding en inglés) es el proceso sistemático mediante el cual una biblioteca identifica, evalúa y retira de la colección activa aquellos materiales que ya no cumplen con los objetivos del servicio, ya sea por obsolescencia de la información, deterioro físico, falta de uso, o por haber sido superados por ediciones más recientes.

Expurgar no significa destruir. Los materiales retirados pueden donarse a otras instituciones, destinarse a ventas solidarias, digitalizarse antes de su descarte o, en el caso de materiales muy deteriorados, eliminarse. El criterio profesional determina el destino de cada material.


Por qué es importante el expurgo

Una colección que nunca se expurga se deteriora en términos de calidad y usabilidad:

• Los libros con información obsoleta (mapas desactualizados, estadísticas de hace 30 años, diagnósticos médicos superados) pueden inducir a error al usuario.

• Las estanterías sobrecargadas dificultan la búsqueda y desalientan la navegación libre.

• Los materiales deteriorados dan una imagen de descuido institucional.

• El espacio ocupado por materiales obsoletos podría destinarse a nuevas adquisiciones o a ampliar las zonas de lectura.


Método MUSTIE: criterios profesionales para el expurgo

El método MUSTIE es el más utilizado internacionalmente para orientar las decisiones de expurgo. Su objetivo es asegurar que los estantes contengan información precisa y atractiva, optimizando el espacio físico y la circulación de los materiales.


Cada letra corresponde a un criterio de descarte:

• M - Misleading (información errónea o engañosa): datos facticos desactualizados, estadísticas obsoletas, mapas incorrectos, información médica o jurídica superada.

• U - Ugly (mal estado físico): libros sucios, con páginas arrancadas, mala encuadernación, hongos o deteriorados, que no justifica restauración.

• S - Superseded (superado por edición más reciente): si hay una edición actualizada del mismo título disponible en la colección, la versión anterior puede retirarse.

• T - Trivial (contenido de escaso valor): material de bajo nivel intelectual o informativo que no aporta valor a la colección ni es consultado.

• I - Irrelevant (irrelevante para la comunidad usuaria): Títulos que no responden a ningún interés, necesidad ni demanda de los usuarios de esa biblioteca específica.

• E - Elsewhere available (disponible en otro formato o lugar): si el contenido está disponible de forma más eficiente en formato digital o en otra biblioteca accesible, el ejemplar físico puede retirarse.


Cuándo hacer el expurgo

No existe una frecuencia universal: depende del tipo de biblioteca, la temática de la colección y la velocidad con que cambia el conocimiento en cada área. 

Algunas pautas orientativas:


Cómo documentar el proceso de expurgo

El expurgo debe dejar registro. Esto es importante para la transparencia institucional y para justificar las decisiones ante autoridades o donantes que puedan preguntar por el destino de los materiales.

1. Elaborar una lista de los materiales que serán evaluados para expurgo.

2. Registrar el criterio MUSTIE aplicado a cada Título.

3. Documentar el destino de cada material retirado: donación, venta, digitalización o descarte definitivo.

4. Actualizar el catalogo eliminando los registros de los materiales que salen de la colección.

5. Conservar el registro del expurgo durante al menos 5 Años como parte del historial de la colección.


Qué NO debe expurgarse nunca

Hay materiales que, independientemente de su estado o uso, no deben descartarse sin una evaluación muy cuidadosa:

• Materiales con valor patrimonial o histórico: primeras ediciones, manuscritos, impresos locales del siglo XIX o principios del XX.

• El único ejemplar de un Título que no está disponible en ningún otro lugar.

• Materiales de colecciones especiales o fondos de donación con condiciones contractuales de conservación.

• Materiales que forman parte de juicios, investigaciones u otros procedimientos legales en curso.


El expurgo como oportunidad para el presupuesto de adquisiciones

Una práctica efectiva en muchas bibliotecas populares y escolares es organizar ventas solidarias de los materiales expurgados que están en buen estado. Los fondos recaudados se reinvierten en nuevas adquisiciones. Esto genera además visibilidad comunitaria y atrae nuevos usuarios a la biblioteca.


Expurgo en bibliotecas digitales

Las colecciones digitales también requieren expurgo, aunque con criterios diferentes. Los recursos electrónicos de acceso por suscripción que no son consultados, los enlaces rotos en el catálogo, las licencias de bases de datos vencidas y los archivos en formatos obsoletos son el equivalente digital de los libros deteriorados en las estanterías físicas. Una auditoría periódica de los recursos electrónicos disponibles es tan importante como el expurgo de la colección impresa.


Preguntas frecuentes sobre el expurgo

¿Qué hacer si la dirección escolar o las autoridades se oponen al expurgo?

La resistencia al expurgo es frecuente, especialmente de parte de personas que identifican el número de libros con la calidad de la biblioteca. La estrategia más efectiva es mostrar con datos concretos el impacto negativo de una colección no expurgada: libros con información errónea, materiales deteriorados que generan rechazo en los usuarios, estadísticas de préstamo que muestran que ciertos Títulos llevan años sin ser solicitados. La comunicación clara y fundamentada suele resolver estas resistencias.


¿Se puede donar al expurgo a otras bibliotecas?

Si, y es la opción más recomendable cuando los materiales están en buen estado pero son inadecuados para una colección especifica. Lo que no encaja en una biblioteca escolar urbana puede ser muy valioso en una biblioteca rural o popular con menos recursos. Redes como CONABIP en Argentina facilitan estos intercambios entre bibliotecas.


Conclusión:

El expurgo no es el enemigo de la colección: es su mejor aliado. Una biblioteca que expurga con criterio profesional y regularidad tiene colecciones más útiles, usuarios más satisfechos, más espacio para crecer y mejor imagen institucional. Incorporar el expurgo como práctica sistemática, con método y registro, es una señal de madurez y profesionalismo en la gestión bibliotecaria.


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Comentarios

  1. Que excelente notam tan necesaria en nuestras unidades de información y que muchas veces no se realizan por este pensamiento de cantidad es calidad, oposición de los directivos, docentes, padres, etc y hasta sumo las pocas ganas de realización una exposición para aclarar porque es tan necesario realizar esta acción (por los beneficios detallados en este post) y cuales deberían ser expurgados (con los ejemplos de materiales con "cumplen" con algún criterio del MUSTIE)..
    Me encantó este criterio para aplicarlo en los listados de materiales expurgados unificando los motivos de la baja bajo algunas de estas iniciales.
    Personalmente realizo esta acción en forma sostenida varias veces al año pero con pocos ejemplares, que los ubico unos cuantos días a la "vista" de todos para ir compartiendo que se están dando de baja los mismos y muchos sin avisarle a nadie (imposibles de arreglar, infección de bacterias, hongos, mojados, etc)

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    1. Andrés, muchísimas gracias por compartir una experiencia tan concreta y valiosa.
      Tu comentario refleja perfectamente una realidad que atraviesan muchísimas bibliotecas: el desafío del expurgo no suele ser técnico, sino cultural e institucional 📚

      También es muy interesante la estrategia que mencionás de realizar un expurgo sostenido, gradual y visible para la comunidad. Muchas veces eso ayuda a generar comprensión y naturalizar el proceso como parte de la gestión cotidiana de la colección.

      Y algo fundamental: hay materiales cuyo deterioro físico o riesgo sanitario hace imposible su permanencia en circulación, por más valor afectivo que exista alrededor de ellos.

      Gracias nuevamente por sumar tu mirada profesional y enriquecer el debate 🙌

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