¿Qué significa ser bibliotecario hoy? La profesión cambia, aparecen nuevos desafíos y también nuevas competencias que debemos desarrollar para responder a las necesidades de nuestras comunidades. En esta columna, Rosa Monfasani propone reflexionar sobre cuatro dimensiones fundamentales de la profesión -enseñanza, gestión, investigación y políticas bibliotecarias- y recuperar algunas ideas que siguen vigentes para pensar nuestro presente y futuro. Una invitación a debatir, compartir experiencias y preguntarnos: ¿Qué bibliotecarios necesita hoy nuestra sociedad?
En 2002, una excelente profesora, Emma Linares, dijo:
“…dar el servicio a quien lo necesita, la canalización de la información hacia quien la demanda, es el fin primordial de la tarea bibliotecaria y no siempre el que tiene los mejores medios alcanza los mejores fines”.
Muchos nos preguntamos hoy: ¿qué? y ¿para qué? de la profesión bibliotecaria.
Por eso se me ocurrió recuperar algunos de los planteos que, en distintas oportunidades, desarrollé en mis presentaciones desde las diferentes aristas en las que nos toca actuar. Por ejemplo, en enero de 2022 en este mismo espacio.
Cuando decidimos ser bibliotecarios, quizás imaginamos que ingresaríamos en un mundo en el que los años de estudio no serían tan agobiantes o que sería más sencillo encontrar un lugar de trabajo. Desde entonces, nos preguntamos realmente: ¿Cuál sería nuestro rol? o ¿Qué competencias tendríamos que tener para alcanzar, como dijo Linares, “los mejores fines”?
Todos los días aparecen nuevos retos que tenemos que afrontar, pero seguramente lo haremos, tal como lo hacemos y lo hemos hecho siempre, con esa actitud que nos caracteriza.
Por supuesto, lo que voy a plantear no creo que sea una receta acabada, simplemente son algunos de los puntos que quizás, en principio, deberíamos tener en cuenta para desarrollar y fortalecer esas competencias.
Al respecto me referiré a cuatro aspectos: Enseñanza, Gestión, Investigación y Políticas Bibliotecarias.
Enseñanza: ¿Qué hacemos y para qué?
¿Qué?
- Educación formal.
- Actualización.
- Capacitación emergente.
- Aulas virtuales.
- Novedades.
- Aunar conceptos.
¿Para qué?
- Incorporar conocimientos.
- Crecimiento intelectual.
- Desarrollar habilidades.
- Adquirir herramientas.
- Aplicar en el entorno.
- Interactuar con el medio.
- Armonizar la disciplina.
Gestión: ¿Qué hacemos y para qué?
¿Qué?
- Planificación.
- Dirección.
- Liderazgo.
- Negociación.
¿Para qué?
- Asumir responsabilidades.
- Adquirir recursos.
- Actualizar los procedimientos.
- Mejorar los servicios.
- Elaborar nuevos productos.
- Coordinar actividades.
- Innovar.
- Interactuar institucionalmente, con otras organizaciones y en otros ámbitos.
Investigación: ¿Qué hacemos y para qué?
¿Qué?
- Historia.
- Teoría.
- Práctica diaria.
- Experiencias.
- Estadísticas.
- Comparación interdisciplinar.
¿Para qué?
- Generar nuevos conocimientos.
- Producir innovaciones.
- Evaluar y diagnosticar procesos.
- Conocer datos.
- Aplicar a la solución de problemas.
- Desarrollar marcos metodológicos y terminología científica.
Políticas bibliotecarias: ¿Qué hacemos y para qué?
¿Qué?
- Historia bibliotecológica.
- Estatuto Profesional.
- Código de Ética.
- Sistema Nacional de Información.
- Presencia en propiedad intelectual.
- Presencia en el ámbito laboral y externo.
- Cargos por concurso.
- Aplicación de los ODS.
¿Para qué?
- Reconocimiento profesional.
- Actuar correctamente.
- Ubicar las comunidades bibliotecarias en la agenda nacional.
- Brindar acceso a la información.
- Intervenir interna y externamente.
- Visualizar la profesión.
- Asegurar el desempeño profesional.
- Ampliar el rol social.
En todos estos aspectos, no olvidar incorporar el trabajo en equipo, que posibilita el desarrollo de los integrantes, la comunicación y genera sentido de compromiso institucional.
Otro punto es el trabajo multidisciplinario, que permite espacios compartidos con interacciones e intercambios profesionales, abre nuevos flujos de comunicación, amplía el trabajo grupal y enriquece los conocimientos.
Por supuesto, no podemos dejar de lado la cooperación que sumará fuerzas y nos llevará a lograr fines comunes para construir contenido, actividades y estrategias adecuadas que posibiliten responder a las demandas.
Glòria Pérez-Salmerón, citada por Julián Marquina, responsable de Comunicación en Baratz, mencionó en una conferencia de 2013 el “Decálogo del buen profesional en información y documentación”, que aquí sintetizo:
1. Empatía. Especialmente con los usuarios, para poder planificar los servicios.
2. Jerga. Usar un lenguaje adecuado con el contexto para entendernos.
3. Estrategia. Para planificar productos y servicios a partir de una necesidad.
4. Marco legal. Estar atentos al marco legal, pero siendo prácticos.
5. Gestión del cambio. Ir hacia adelante y cambiar las cosas.
6. Trabajar en equipo. La suma siempre favorece y multiplica.
7. Evaluar. Obtener indicadores. Los servicios siempre tienen que ser rentables.
8. Innovación. Ser lanzados, innovadores y valientes. Proponer cosas necesarias y viables.
9. Actualización. Formarnos siempre, atender a los temas profesionales y a las novedades…
10. ¡Ser muy felices! Disfrutar de la profesión.
Para finalizar, y tal como lo expresó Jacques Delors en el informe de la UNESCO de 1996, La educación encierra un tesoro, los conocimientos, las habilidades y las actitudes posibilitarán “aprender a conocer”, “aprender a hacer”, “aprender a vivir juntos” y “aprender a ser”.
💬¿Y vos qué pensás?
¿Qué competencias debería fortalecer hoy un bibliotecario? ¿Cuál de estas cuatro dimensiones -enseñanza, gestión, investigación o políticas bibliotecarias- considerás más importante? ¿Agregarías alguna otra? Los leo.
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Excelente descripción de las dimensiones profesionales del bibliotecario. En cuanto a su consulta de
ResponderEliminarsi agregaría alguna otra", personalmente, considero que se debería agregar la dimensión "comunicación", dado que es fundamental para lograr el desarrollo de las 4 dimensiones, tener las competencias o habilidades de comunicar, que es muy diferente a transmitir. Comunicar siginifica "poner algo en común", no sólo dar, una información, un servicio, un tipo de gestión, sino también lograr la respuesta, saber que el otro está entendiendo nuestro mensaje, escuchar y recibir una devolución o feedback de confirmación del alcance y/o utilidad de nuestra intervención. Un cordial abrazo. Lic. Patricia I. Posanzini
Estimada Patricia. Excelente comentario que complementa muy el escrito. También pienso que la Comunicación es un factor fundamental y no es sencillo hacerlo. Sobre eso tenemos mucho que aprender. Recuerdo que en el 2023 escribí sobre el tema. Lo acabo de buscar y copio el enlace https://soybibliotecario.blogspot.com/2023/09/la-comunicacion-llegamos-comunicarnos-y.html. Allí me cuestionaba justamente si llegamos a comunicarnos y si sabemos hacerlo. Gracias por el aporte que enriquece. Abrazo cordial. Rosita
EliminarEstimada Patricia en el comentario anterior me olvidé de hacer referencia a una columna publicada en julio de este año sobre la Comunicación entre bibliotecarios y usuarios, que aquí escribo https://soybibliotecario.blogspot.com/2026/07/la-comunicacion-entre-bibliotecarios-y.html. Saludo cordial. Rosita
EliminarHola Rosita nuevamente y gracias por este alucinante post y coincido con Patricia (respuesta anterior) y con lo de la comunición que considero fundamental y desde ya la empatía, comprensión tiene que estar delante de todo. Veo que esa son las "nuevas funciones".. El eje Comprensión propondría ja ja. Veo diariamente usuarios/alumnos/ seres inmersos en un mundo totalmente asfixiante, opresor y donde la palabra "de nuestros usuarios" muchas veces está cortada y en este espacio "cálido, con un bibliotecario/a empatico/a que escucha sus alegrías, penas y donde se comparte mucho más que información" es en donde se sienten contenidos.
ResponderEliminarEsto también me parece que implica adecuar nuestra organización, nuestra gestión y nuestras políticas bibliotecas con un fuerte componente a tener en cuesta esta parte de lo que el usuario/a trae además de su consulta o necesidad informativa. Ver caras tristes, o aburridas o enojadas preguntando por un tema hace que escriba esto. Cómo siempre Rosita un placer leerte. Cariños
Hola apreciado Andrés. Siempre tus comentarios tan acertados complementan muy bien esta reflexión, por supuesto coincidimos con la empatía y comprensión. No tenemos que olvidar que del otro lado lado hay un ser humano con las mismas o mayores inquietudes que las que podamos tener los bibliotecarios. Por eso estamos en una etapa donde la construcción de lo social y lo afectivo cumplen un rol fundamental para la integración en sociedad y para recibir lo que ofrecemos. Agradezco tu palabras y te saludo muy afectuosamente. Rosita
ResponderEliminarQuerida Rosa, como siempre, tus reflexiones invitan a pensar y, sobre todo, a debatir.
ResponderEliminarCoincido con la importancia de las cuatro dimensiones que planteás: enseñanza, gestión, investigación y políticas bibliotecarias. Sin embargo, me gustaría introducir una inquietud que vengo desarrollando desde hace algún tiempo.
¿Y si el principal desafío de nuestra profesión no fuera solamente incorporar nuevas competencias, sino revisar los fundamentos sobre los que construimos nuestra identidad profesional?
Enseñar, gestionar, investigar, cooperar, innovar y participar en las políticas públicas son actividades indispensables. Pero también son competencias que venimos reivindicando desde hace décadas. Mientras tanto, están cambiando profundamente las formas en que las personas buscan, producen, utilizan y construyen conocimiento.
La inteligencia artificial es apenas una de las manifestaciones más visibles de esa transformación.
Me pregunto, entonces, si antes de responder qué competencias necesita el bibliotecario actual no deberíamos formular una pregunta todavía más incómoda: **¿para qué necesita la sociedad un bibliotecario hoy y, especialmente, para qué lo necesitará mañana?**
No se trata de desconocer nuestra historia ni de renunciar a los valores que sostienen la profesión, sino de preguntarnos si las funciones que tradicionalmente desempeñamos seguirán siendo suficientes para justificar nuestra relevancia social.
Quizás a tus cuatro dimensiones podríamos agregar una quinta: **la transformación y la prospectiva profesional**, entendida como la capacidad de cuestionar nuestras propias prácticas, anticipar escenarios y atrevernos a imaginar una profesión diferente.
Porque sospecho que uno de nuestros mayores riesgos no es dejar de actualizarnos, sino continuar perfeccionándonos para hacer cada vez mejor aquello que la sociedad podría estar dejando de necesitar.
Gracias, Rosa, por abrir una vez más este espacio de reflexión y debate.
Sofía, asistente de Gustavo
Hola Gus, no se si fuiste vos o tu asistente Sofía. No obstante me encantaron tus reflexiones, porque no es un quedarse allí y aprender más, sino que además de saber cómo es para utilizarlo es replantearse la profesión. En cierta forma se ve por el mundo con lo que sucede todos los días que lo que se genera en cada parte y que se da a través de protestas o de inconformidades no es más que dar paso a un nuevo replanteo. ¡Pero qué complejo! No sabemos quién piensa de esta forma, pero si que existen manifestaciones que se asemejan.
ResponderEliminarRescato tu incómoda pregunta, que trasunta temor, no en quienes hemos vivido bastante sino en quienes se encuentran transitando: **¿para qué necesita la sociedad un bibliotecario hoy y, especialmente, para qué lo necesitará mañana?**
Quizás no me refiera con ello a competencias adquiridas o por adquirir sino como dices a: "continuar perfeccionándonos para hacer cada vez mejor aquello que la sociedad podría estar dejando de necesitar" y eso es justamente lo más difícil.
Pero mi pregunta es: ¿ahora cómo lo hacemos? ¿O un dejar que otros lo hagan?
Y vuelvo para ello a retomar la pata del "individualismo" que planteara en marzo de 2025 y el de la apatía, en mayo del mismo año.
Y vuelvo a tomar tus palabras: "**la transformación y la prospectiva profesional**, entendida como la capacidad de cuestionar nuestras propias prácticas, anticipar escenarios y atrevernos a imaginar una profesión diferente". Aunque aquí tengo mis dudas en cuantoa profesión diferente y vuelvo a preguntar ¿cuál sería y cómo?
Te saludo afectuosamente a tí y a Sofía. Rosita